A Hamilton le falta un Ferrari

Cualquier piloto pasa por varias etapas durante su trayectoria y una vez cumplido el objetivo de llegar a la Fórmula 1, todo no queda ahí. El Gran Circo es el sueño de cualquiera que quiera dedicarse a las carreras, pero también viene acompañado de una posible etapa vestida de rojo que todo el mundo considera la más especial dentro del Mundial. Más allá de por lo que se pueda conseguir junto a Ferrari, por lo que supone lucir los colores de la escudería más laureada de toda la historia gracias a los 16 títulos de constructores que atesora en sus vitrinas.

Ferrari siempre ha sido un destino especial y el sueño de los grandes campeones. Esos, que pueden permitirse el lujo de hacer recuento de todos sus números y hazañas como le ocurre a un Lewis Hamilton que logró en Sochi su victoria número 100, y que sin embargo cuando haga repaso de todo lo que ha conseguido nunca podrá incluir en su lista la estancia en Maranello. ¿El motivo? Ni siquiera el británico tiene la certeza como reconoce en Sky Sports Italia: «Nunca ha sido posible y nunca sabré exactamente por qué».

El último título de constructores de la Scuderia coincidió con el primero de campeón de Lewis en el Mundial (2008). La exitosa carrera del británico podía ser más que suficiente para llevarle hasta el seno del Cavallino Rampante y de hecho, cuando su alianza con Mercedes estuvo a punto de acabar en 2020, se supo que tuvo dos reuniones con John Elkann, presidente del fabricante italiano, aunque todo quedó ahí. Volvió a renovar con los suyos por una temporada, la presente, y ahora el hexacampeón se marchará hasta 2023 junto a los de Brackley en lo que se supone que será su última temporada en el Mundial.

«Es increíble que no haya conducido para Ferrari en tantos años, porque es un sueño para cualquiera, es una meta a alcanzar», reconoció Lewis después de su gesta en Sochi, para desearles pese a todo «lo mejor» y dejarles clara su postura: «En mi futuro próximo seguiré impidiendo que ganen el campeonato del mundo». O lo que es lo mismo, recordarles lo que ha hecho hasta la fecha en una era híbrida que ha dominado con Mercedes, pese a que siempre le faltará un Ferrari en su colección: «Por supuesto que miro el color y el rojo, es que… sigue siendo el rojo. Tengo un par de coches Ferrari en casa, así que sí que puedo conducir uno, ¡pero no el de F1!».

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