Alarma en la F1

La Fórmula 1 comprende las necesidades de los organizadores y acepta la solicitud de cambio de fechas de los grandes premios de Australia y China… de momento. La trascendencia del asunto va más allá de este par de modificaciones, lo más preocupante es que confirma lo que todos tememos: el coronavirus va a seguir alterando nuestras vidas y cualquier proyecto que se plantee, también en el deporte, deberá mantener cierto carácter de provisionalidad. Al margen de que los eventos se puedan realizar con aficionados en las gradas, son las autoridades sanitarias de cada país las que imponen restricciones que imposibilitan su celebración, bien en forma de acceso al país o de severas cuarentenas que hacen inviable su normal desarrollo.

Como otros muchos deportes, la F1 ya demostró con la llegada de la COVID-19 su capacidad para sacar adelante un campeonato en condiciones realmente complejas e inéditas. A base de esfuerzo, imaginación y debilitando su negocio se completó una temporada muy digna. La intención para el nuevo año es incluso más ambiciosa e insisten en el objetivo de nada menos que 23 grandes premios y, en la medida de lo posible, con público en los circuitos. El arranque de 2021 dista de invitar al optimismo, la recuperación sanitaría y económica es más lenta de lo pronosticado y sus efectos se dejan sentir en casi todos los ámbitos. Hay que estar preparados para, al menos, un primer semestre complicado y mucho me temo que estas primeras alteraciones en Melbourne y Shanghai puedan no ser las últimas. Ojalá pronto la bendición de las vacunas nos permita salir de este caos…

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