Bagnaia se estrena aguantando siete ataques de Márquez

Encomiable esfuerzo de Marc Márquez en el GP de Aragón por reencontrarse con la victoria en MotoGP. Hasta siete ataques le lanzó en las tres últimas vueltas a un formidable Francesco Bagnaia, pero todos ellos fueron algo pasado, porque rodaba con el gancho en el cuello, y el italiano siempre supo mantener el temple necesario para no cambiar su trazada y recuperar a la salida de cada curva el liderato. Lo suguiente era abrir el gas a tope de su Ducati para escaparse lo justo de la Honda, que le recortaba en las frenadas, pero no lo necesario como para haberle pasado limpio y sumar así la segunda victoria de la temporada un Marc que es un valiente se mire como se mire.

No llegó el triunfo por el que peleó con todo el español, porque era el día de Bagnaia y el de su primera victoria en MotoGP. El campeón de Moto2 salía desde la pole y se puso en cabeza desde el primer instante, siendo el del Repsol Honda el único capaz de aguantar su rueda. Por momentos parecía que el pupilo de Alzamora tenía perfectamente controlado a su rival y que estaba esperando para darle el golpe de gracia, pero esta vez no era así. Un Márquez cien por cien recuperado del brazo derecho seguramente lo hubiera conseguido, pero incluso así está en disposición de luchar por la victoria.

El caníbal que Marc lleva dentro volvió a salir a tres vueltas del final. Ahí lo intentó dos veces. Luego, otras dos más en la penúltima. Y hasta en tres ocasiones en el último giro, empezando por la primera frenada, para un total de 14 pasadas y repasadas entre ambos en las últimas tres vueltas. Motociclismo en estado puro más allá de de las seis décimas que hubo en la meta a favor de Pecco, por la colada final de Marca. Fue MotoGP pata negra, de muchos kilates y de los que crean afición. En Alcañiz hubo 13.578 testigos directos de una batalla que contarán con el paso del tiempo, por ejemplo el año que viene, cuando vuelvan a ser más en la grada.

Más allá del espectacular duelo de los dos de cabeza, hubo emoción también por momentos en la pelea por la tercera plaza. Miller, Aleix y Mir aspiraban a ella cruzado el ecuador de la prueba, pero el australiano se quedó fuera de la pugna por una salida de pista que le relegó a la quinta plaza y a no ver más de cerca a los españoles. Mir aprovechó el follón de esa acción para pasar también a Aleix y coger algo de terreno para cruzar tercero y abrazar un buen podio para él, porque salía séptimo y Quartararo pinchó con una floja octava plaza.

Llegaban separados por 65 puntos en la general y ahora hay 57 entre ambos con 125 por disputarse, con lo que hay algo de vida, pero al mallorquín se le suma la complicación de que Bagnaia le ha superado con este triunfo y ahora él es segundo a 53 puntos del líder.

Delante del francés también terminaron Bastianini, que ha hecho su mejor fin de semana, y Binder. Y detrás, Martín y Nakagami cerrando el top ten. Se quedó a las puertas de esa simbólica barrera un Lecuona que llegó a rodar sexto hasta que se coló en la decimoséptima vuelta. El valeciano dejó el selló, pero merecía más premio. Y tras él, Rins, que partía vigésimo y su remontada le dio sólo hasta la duodécima plaza. Poco para el piloto que el año pasado en Alcañiz hizo primero y segundo.

Mención aparte merece Maverick Viñales, por la expectación que había generado su debut con la Aprilia. Es pronto para ponerle nota, pero su decimoctavo inicial, rodando toda la carrera un segundo más lento que Aleix, es más flojo de lo que algunos esperábamos. Volverá con ganas en Misano la semana que viene, en la casa de un Rossi que en Alcañiz ha sido decimonoveno, penúltimo en una meta que sólo ha cruzado por delante de su hermano Marini.

Deja un comentario