Colombia prohíbe a Uber seguir operando en el país andino: el 31 de enero dirá adiós de forma definitiva

Hace menos de un mes la Superintendencia de Industria y Comercio de Colombia ordenó a Uber suspender todos los servicios alegando «competencia desleal». La demanda, iniciada por los taxistas del país, ha llegado a buen puerto para este gremio y las autoridades han fallado a favor: Uber tendrá que abandonar el mercado colombiano.

El 31 de enero será el último día de la plataforma de viajes compartidos, afectando a dos millones de usuarios y a 88.000 conductores que están registrados en la aplicación.


Colombia «cierra las puertas a la tecnología»

El litigio entre la multinacional estadounidense y una empresa vinculada a una compañía local de taxis ha acabado mal para Uber, que no podrá apelar la decisión. El 1 de febrero ya no podrá seguir ofreciendo sus servicios de transporte.

«En cumplimiento al sorpresivo fallo producido por la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) el pasado 20 de diciembre, a partir de las 0.00 horas del 1° de febrero de 2020 Uber dejará de funcionar en Colombia», el «primer país del continente en cerrarle las puertas a la tecnología», afirmó la empresa en un comunicado divulgado en Bogotá y recogido por El País.

El fallo -recurrido anteriormente por Uber- estipulaba que la compañía había estado practicando la competencia desleal y que operaba de forma irregular, pero ésta ha calificado la decisión de «arbitraria» y argumenta que la ley colombiana al respecto presenta vacíos legales.

En Colombia los usuarios tendrán como alternativa plataformas como Cabify, Didi, Beat e Indriver, además de los taxis tradicionales.

Tras el anuncio, el Gobierno ha anunciado un plan para establecer un marco regulatorio en torno a estas compañías en el que se incluirán mesas de discusión con taxistas, usuarios y varios ministerios, entre ellos el de Transporte y Competitividad.

El objetivo es que tanto taxistas como plataformas tengan las mismas obligaciones, derechos y responsabilidades (así como tarifas), y prevalezca el derecho del usuario.

Lo cierto es que Uber lleva una larga temporada de malas noticias; la última ha sido la desvinculación total de su fundador, Travis Kalanick, que ha vendido todas las acciones de la compañía para emprender sus propios proyectos.

Y hace tan solo una semana, la multinacional se ha puesto en pie de guerra contra California después de que el estado americano legislase para que los conductores de la compañía pasasen a ser empleados contratados, y no falsos autónomos.

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