Cómo elegir un cofre para el techo del coche y cómo conducir con él

Puede que la mejor decisión sea desechar el plan y abandonar este texto. Sí, porque viajar con bultos en el techo del coche es una idea (como poco) controvertida. La obstinación de la aerodinámica hace que se consuma más combustible, se circule más despacio, se asuman más riesgos y se oigan más ruidos.

En todo caso, un apunte: peor es llenar el maletero y atarlo con una cuerda si el portón no cierra. El reglamento de circulación tiende también a la tozudez, y en particular prohíbe “llevar abiertas las puertas del vehículo” (artículo 114), y la del maletero también es puerta.

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De vuelta al principio, y sólo si se revela como la única solución posible, se pueden llevar cosas en el techo si se hace con orden, siempre sobre una baca homologada y a ser posible dentro de un cofre bien cerrado. Cuál es el más adecuado, cómo se coloca y cómo se conduce con él se explica en las siguientes líneas.

Qué cofre elegir

El baúl más adecuado es el más pequeño posible de entre aquellos que respondan a las necesidades de cada cual. Los hay muy grandes y otros casi de bolsillo, pero por lo común los portaequipajes de techo ofrecen una capacidad de almacenaje de entre 350 litros y 500 litros, es decir (por aproximación), lo que va del maletero de un utilitario al de un SUV pequeño. Y sus longitudes rondan los 170 o 180 centímetros, pero existen modelos bastante más cortos, apropiados para coches pequeños, y otros que superan los dos metros y están pensados para albergar tablas de esquí o de surf.

Para elegirlo, se debe tener en cuenta además el peso. El del propio baúl (entre 12 y 20 kilos, más o menos), el de la baca y el del equipaje (los cofres soportan hasta 75 kilos): el resultado no puede superar la masa máxima autorizada del vehículo (incluido el peso de los ocupantes), dato que debe buscarse en el manual de instrucciones o en la ficha técnica.

De modo secundario, pero también importante, conviene comprobar detalles como la homologación del cofre, su distribución interior, la facilidad de montaje, su  estanqueidad o el tipo de cerradura.

Cómo se coloca

Los baúles son universales y se adaptan a cualquier tipo de baca, pero no todos los coches pueden alojar todas las bacas, y esto depende del techo del vehículo. 

  • Barras en el techo: las llevan de serie (o como opción) muchos modelos, especialmente rancheras y SUV. Estas elevadas unos centímetros sobre el techo y en muchos casos incluyen el sistema de fijación para la baca.
  • Barras integradas: con un diseño diferente (y mejor para la aerodinámica), están unidas al techo del coche.
  • Perfil en T: se trata de una ranura en forma de T invertida, por la que se desliza un perno en el que se sujeta la baca.
  • Puntos de fijación: algunos modelos incluyen en los extremos del techo puntos de anclaje, habitualmente ocultos bajo solapas. Habrá que comprobar qué sistemas de fijación son compatibles.
  • Vierteaguas: en este caso, el techo tiene un canal o carril donde se instala el kit de fijación. 
  • Techo normal: como indica su nombre, es el tipo de techo más común. No hay ningún accesorio donde fijar la baca, pero hay numerosas alternativas para estos modelos. En las tiendas especializadas saben cómo actuar.

Cómo conducir con un cofre

Los cofres están diseñados para soportar las velocidades máximas legales (120 km/h en España en autovía), pero, con el uso continuado a altas velocidades, el viento puede deformar ligeramente la estructura del baúl (sobre todo si no es de calidad) y hacer que cierre peor y dure menos. A un ritmo más suave (90 o 100 km/h), el cofre sufrirá menos y el coche consumirá mucho menos combustible. Y hay algunas recomendaciones más:

  • El baúl, bien sujeto. Después de colocar la baca correctamente para que no salga volando (se debe dedicar todo el tiempo necesario a esta tarea, las prisas son malas), el cofre debe fijarse firmemente a ella (y lo más recto posible, para evitar desequilibrios).
  • El peso, repartido. En el baúl del techo deben colocarse objetos grandes pero ligeros. De lo contrario, el centro de gravedad del coche se elevará y se producirán muchos más balanceos en las curvas y en una hipotética maniobra de emergencia. Los objetos deben situarse de forma que no se muevan en su interior.
  • Los frenos, con tacto. Las distancias de frenado pueden aumentan por el mayor peso del cuerpo extraño en el techo, por lo que conviene aumentar la distancia de seguridad. Ante una emergencia hay que frenar a fondo sin contemplaciones, el cofre lo soportará, pero en las frenadas normales se puede anticipar la maniobra para ganar suavidad y evitar sacudidas a la carga. 
  • Ojo con los peajes. En los peajes de las autopistas, algunos carriles específicos para coches tienen barreras por arriba para que no los utilicen los camiones o furgonetas grandes. Se debe calcular si el cofre puede golpear en ellas.
  • Objetos frágiles. En el baúl del techo no deben cargarse objetos frágiles (las vibraciones son mayores que en el maletero) ni comida, pues la exposición al sol hará que las temperatura se eleven mucho.   

Dimensiones de la carga

El reglamento de circulación establece que la carga en un coche no debe sobrepasar “la proyección en planta del vehículo”, con dos excepciones: podrá “sobresalir por la parte posterior hasta un 10 por ciento de su longitud, y si fuera indivisible, un 15 por ciento”. Y la ley indica –como el sentido común– que la carga y “los accesorios que se utilicen para su acondicionamiento o protección” deben sujetarse de forma que no puedan “arrastrar, caer total o parcialmente o desplazarse de manera peligrosa” ni “comprometer la estabilidad del vehículo”.

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