De Martín a Márquez pasando por Pedrosa

Jorge Martín me tiene sencillamente deslumbrado. Poco se puede decir de la calidad de todo un campeón mundial (de momento de Moto3), pero admito que ni por asomo hubiera pronosticado su rendimiento en la temporada de debut en MotoGP. Desde que su puso al manillar de la Ducati de su equipo satélite demostró que la categoría reina no le venía grande en absoluto. Una lesión truncó esa evolución, un traspiés que nunca es fácil de gestionar, aunque el madrileño lo haya hecho con una maestría propia de un piloto mucho más veterano. La constatación llega con una apabullante victoria en su sexta carrera junto a los mejores pilotos del planeta. Es muy rápido, también trabajador, constante e inteligente. Lo tiene todo, por tanto, para confiar en que lo mejor para Martinator en MotoGP está por llegar.

Menos argumentos tengo para explicar la clasificación de Dani Pedrosa en su retorno como piloto invitado de KTM en la carrera de casa para la marca austríaca. El catalán llevaba dos años alejado de la competición, ejerciendo tan solo como probador de la moto naranja y ha terminado décimo por delante de nombres como Bagnaia, Bastianini, Rossi, Pol Espargaró… Me cuesta entender que un jubilado se imponga de ese modo a los habituales del certamen, por mucho que algunos de ellos estén lejos de su mejor momento de forma o ánimo. Y como última reflexión de este GP de Estiria, he visto a Marc Márquez algo ansioso, sobrepasado quizá por la urgencia de volver a ser el de antes cuando, en mi opinión, esa fase de su recuperación aún está lejos. Especialmente agresivo le vi en la primera salida, lance de carrera, sin duda, pero de los que hay que intentar controlar…

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