El Audi ya conoce el desierto

Ya había hecho sus primeros kilómetros de pruebas antes, en Zaragoza, pero el bautismo en el desierto siempre es un momento tan especial como crucial para un coche que nace para correr el Dakar e intentar ganarlo a medio plazo. Y eso es lo que tuvo el Audi RS Q e-tron en la arena de Marruecos, su primer contacto con un territorio similar al que se encontrará en Arabia. Dos semanas de test con la participación de su alineación de lujo, Sainz, Peterhansel y Ekstrom, para avanzar en su desarrollo, aunque todavía tienen «mucho por hacer».

Como no está previsto que la marca alemana dispute el Rally de Marruecos, la gran cita previa al Dakar en octubre, han querido probar su nueva máquina en las condiciones más extremas. «Con más de 40 grados y tormentas de arena que obstaculizaron las pruebas», según cuenta Sven Quandt, director del equipo de Q Motorsport. Unas elevadas temperaturas por los que surgieron «problemas nuevos», pero ese era el objetivo. «Fuimos deliberadamente a Marruecos para probar nuestro concepto en las condiciones más extremas».

Ahora es Andreas Roos, responsable de proyectos de Audi Sport, el que habla para analizar lo que dieron de sí esos días de continuos retos en el desierto: «Componentes como el MGU, por ejemplo, no se desarrollaron para su uso en temperaturas tan altas, pero el tren motriz y otros componentes también fueron llevados al límite. Los conocimientos que hemos obtenido son invaluables, pero también nos muestran que todavía tenemos mucho por hacer antes del Dakar y que no queda mucho tiempo».

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El Audi RS Q e-tron en Marruecos.
Audi Communications Motorsport

Poner a prueba la parte eléctrica, clave

Aunque también hicieron «modificaciones en la cabina» para mejorar la comunicación entre piloto y copiloto, lo importante era probar los componentes eléctricos que propulsarán al Audi (tres MGU y una batería de alto voltaje): «Se trata de conseguir una gestión óptima de la temperatura y de poder aprovechar el máximo rendimiento de la batería». Para eso exprimieron su coche de test, «un prototipo en el que no todo encaja perfectamente», mientras construyen en Alemania su primer chasis de competición.

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