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El catalizador: Averías más frecuentes, cómo detectarlas y su reparación

Como hemos comentado en otras ocasiones, los catalizadores son un pequeño tesoro que muchos de nosotros llevamos en los bajos de nuestro coche. Muchos sabréis que es una pieza incorporada en la mayoría de los vehículos actuales, pero quizá no tenéis muy claro para qué sirve, y mucho menos habréis podido ver en directo cómo llevan a cabo su funcionamiento.

Tras tratar todas esas cuestiones en un completo tutorial, hoy vamos a centrarnos en las averías más frecuentes del catalizador y cómo repararlas. El convertidor catalítico es uno de los componentes esenciales de nuestro vehículo, por lo que un fallo en su funcionamiento pasa a engrosar la lista de las averías más caras del automóvil.

En teoría, el catalizador de un coche tiene una vida útil que ronda los 120.000 kilómetros, aunque esto siempre depende del mantenimiento y el uso del vehículo. Trata bien tu coche y tenlo siempre a punto si quieres evitar grandes desembolsos económicos en averías, ya que la complejidad de reparar el catalizador obliga a contar con especialistas.

Averías frecuentes en el catalizador

Una de las averías más comunes en nuestros vehículos es la obstrucción del catalizador. Esta suele producirse por la acumulación de gases de escape sin quemar en el convertidor catalítico, de forma que este se ve incapaz de eliminarlos por completo. Normalmente, las causas de esta avería son:

  • En los motores de gasolina suele producirse por un mantenimiento inadecuado de las bujías y por el abuso de los trayectos cortos y urbanos.
  • En los motores diésel se puede estropear el catalizador si acostumbramos a circular muy bajos de vueltas -menos de 2.000- y si abusamos de los trayectos cortos y urbanos.

Detectar esta avería es sencillo, ya que se nos encenderá el testigo de avería del motor o el de gases contaminantes en el cuadro de instrumentos del coche. Ante esta situación, la reacción habitual del coche será la pérdida de potencia y el reiterado calado del vehículo. También lo detectarán en la ITV, donde obtendrás un resultado desfavorable o negativo.

Otros síntomas que revelan una avería del catalizador son los ruidos metálicos procedentes de la parte inferior del coche, que indican que el panel cerámico del catalizador se ha roto y los trozos circulan por su interior, impidiendo que realice su función; así como la expulsión de humo denso por el tubo de escape con un olor anormal.

Causas de las averías en el catalizador

Como os comentaba al principio, el convertidor catalítico o catalizador es más frágil de lo que pensamos y que requiere de un correcto mantenimiento si queremos evitar averías graves en el vehículo. Veamos los posibles factores que pueden hacer que el catalizador se averíe:

  1. La falta de mantenimiento: un escaso o inexistente mantenimiento nos llevará a diversos fallos en la puesta a punto del motor y del encendido. Evitarlo es tan sencillo como acudir al taller para someter al vehículo a revisiones periódicas.
  2. Consumo bajo o excesivo de aceite: revisa el nivel de aceite para evitar averías en el catalizador, ya que un consumo excesivo del mismo puede hacer que se obstruya el monolito por una acumulación excesiva de partículas en el motor; mientras que un consumo demasiado bajo puede provocar un suministro irregular que hará sufrir al catalizador.
  3. El coche no arranca como debería: A veces nos vemos obligados a arrancar el motor del coche empujando o repitiendo en muchas ocasiones sobre el contacto, pero debes saber que esto puede averiar el catalizador porque se dirige combustible sin quemar al monolito, aumentando las posibilidades de que se funda.
  4. Un fuerte impacto en los bajos del coche: Esto puede provocar la rotura del monolito cerámico, así que ten cuidado con los bordillos o las aventuras fuera del asfalto con vehículos no recomendados para ello.
  5. Mezcla de admisión mal regulada: Si la mezcla de admisión está mal regulada o se producen fallos en el encendido, el combustible llega al catalizador sin quemar. Al estar a altas temperaturas, esto provoca la combustión de la gasolina, que puede acabar fundiendo el monolito y obstruyendo el catalizador.

Tener claro para qué sirve el catalizador y cómo se puede prevenir su rotura evitará que tengas que dejar tu vehículo en el taller para su reparación o sustitución. Piensa que el precio de la avería del catalizador oscila entre los 200 y los 700 euros, siendo una reparación compleja que puede derivar en el cambio de otros componentes (bujías, sonda lambda, filtro del aire…).

¿Se puede reparar el catalizador?

Técnicamente sí, pero la reparación del catalizador del coche es una tarea bastante compleja que requiere ser llevada a cabo por un especialista. Lo mejor que puedes hacer es acudir a un taller mecánico de confianza.

Lo que hará el especialista para reparar un catalizador vacío o roto será montar un catalizador estándar soldable nuevo o reemplazar íntegramente los monolitos internos. Eso sí, montar un catalizador estándar soldable nuevo solo es posible si el catalizador es de tipo líneal, o si antes y después del cuerpo catalítico un trozo rectilíneo donde poder cortar y soldar el catalizador nuevo.

En la actualidad es complicado encontrar un coche con este tipo de catalizadores, ya que las normativas de emisiones a partir de la Euro 3 han llevado a configuraciones complejas en las que, además, hay más de un catalizador. Solo encontraremos catalizadores lineales en los modelos fabricados antes del año 2000 (Euro 2).

Teniendo esto en cuenta y, dado el elevado precio de reemplazar todo el catalizador, muchas veces la mejor solución es la reconstrucción del convertidor catalítico (siempre que sea posible, claro, sino habrá que comprar uno nuevo). Para ello, se elige uno de las mismas dimensiones, se vacía y se limpia con un chorro de arena por dentro y por fuera.

La carcasa exterior del catalizador es, en numerosas ocasiones, reutilizable.

En la carcasa vacía se inserta y enclava un nuevo monolito metálico de acero inoxidable refractario, hechos a medida, e impregnado con los metales preciosos necesarios, que son platino y rodio. Al nuevo monolito se le da la misma forma que a la carcasa vacía y, posteriormente, se suelda cualquier hueco que tenga la envoltura para evitar fugas.

Hecho esto, se ensamblan de nuevo los componentes mediante la soldadura y, para rematar, se pinta el catalizador con una pintura resistente al calor y antioxidante. Como ves no es una tarea sencilla, así que no te recomiendo que te aventures a ponerla en práctica en tu garaje, ya que además podrían estar afectados otros componentes y no sepas detectarlo.



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