El título de Arenas y ‘Aspar’

Segundo gran éxito del motociclismo español en el Mundial 2020. Tras el título de Joan Mir en MotoGP, ha llegado el de Albert Arenas en Moto3. Tan merecido como el primero, incluso más porque nuevo campeón de la categoría pequeña ha exhibido una enorme consistencia durante toda la temporada. Únicamente el infortunio ocasional (así debe considerarse cuando las desgracias llegan por responsabilidad de otros y no propia) ha retrasado su proclamación, aunque lo importante es que se ha producido para llevar, de paso, un nuevo entorchado a la estructura de Jorge Martínez ‘Aspar’. El valenciano suma su quinto galardón como jefe de equipo, que se añade a los otros cuatro que logró como piloto. Una enorme satisfacción para mí en lo personal, tengo que reconocerlo.

Más allá del evidente talento y solvencia de Arenas, la reflexión a la que me lleva su corona es al enorme esfuerzo que durante décadas está realizando ‘Aspar’ para mantener su escudería y hacerlo con los mimbres necesarios para cosechar resultados como el que hoy celebra. Es su negocio, desde luego, pero sobre todo su pasión. Me resulta admirable que después de tantos años se mantenga en la brecha con el mismo entusiasmo, dedicación e ilusión que cuando competía con su pequeña Derbi 80. Jorge las ha pasado canutas en muchas ocasiones, se lo aseguro, ha sufrido más de lo deseable y le han dado argumentos sobrados para dedicarse a otros asuntos, puede que incluso más lucrativos. Pero no, ahí sigue al pie del cañón, en los circuitos y trabajando para que chavales como Arenas cumplan sus sueños. Enhorabuena a toda esa gran familia que forma el equipo de ‘Aspar’.

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