El vivero de los campeones

El portugués Miguel Oliveira consiguió la pole y un triunfo incontestable en el gran premio de su país, en Portimao. Lo había soñado muchas veces, pero con público en la grada. Un cierre a la altura del extraño Mundial de motociclismo que se ha disputado este año, marcado primero por la pandemia, que obligó a reestructurar el calendario con sólo 14 carreras, todas en Europa, y después por la caída de Marc Márquez, que dejó tan abierto el título de MotoGP que hasta nueve pilotos de cuatro escuderías lograron ganar. Era una ocasión perfecta para Yamaha, con Maverick Viñales, Fabio Quartararo o Valentino Rossi, y para Andrea Dovizioso, tres años subcampeón, pero ninguno supo consolidar su candidatura. Ahí surgió Joan Mir, el más regular, quien mejor gestionó el caos y la presión. Un campeón en tiempos revueltos.

Albert Arenas remató este domingo el doblete con su título en Moto3. Mir también había conquistado este entorchado en 2017. Igual que Márquez lo había hecho en 125cc en la temporada 2010. Las categorías pequeñas son los viveros de los grandes campeones, igual que fueron el vivero del motociclismo español en la época de los pioneros, cuando brillaban Ángel Nieto, Ricardo Tormo… y Jorge Martínez ‘Aspar’. Ahora es normal escuchar el himno nacional en la máxima categoría, pero hasta que Álex Crivillé se estrenó en 500cc en el curso de 1999 era una frontera cerrada. En Moto3 y Moto2, o antiguamente en las cilindradas de 50, 80, 125 y 250, están los orígenes de los éxitos de España, que Arenas ha elevado a 54 títulos mundiales. Y en esos orígenes está Aspar, su mentor, que con su equipo puede dar salida a estas soñadoras promesas. Antes del sufrido Gran Premio de Portugal que le subió a los altares, Arenas dijo: “Quiero ser como Aspar, quiero ser campeón”. Pues ya lo es. Uno más en una ilustre lista de 21 pilotos… con Nieto a la cabeza. El año más incierto ha tenido un final feliz.

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