Fiesta nacional de Verstappen y remontada imposible de Alonso

Capas naranjas, miles de efectivos, bengalas a juego. Ríos de gente de camino al circuito, todos convocados por un genio. El león holandés llena los graderíos, no es sólo que gane, sino que justifica la existencia del GP de los Países Bajos. No participa del show, él es el espectáculo del fin de semana, salpicado por carreras, actuaciones, cervezas y perritos calientes. El paradigma de la Fórmula 1 se mueve, los polos cambian de posición, y este Mundial ya no gira en torno a unidades de potencia fantásticas y prodigios aerodinámicos, sino estados de ánimo. Verstappen, con su pueblo a cuestas, está llamado a hacer historia y este domingo puso otro ladrillo en el muro que está construyendo para aislar a Hamilton y los Mercedes: ganó desde la pole en Zandvoort, desmontó la estrategia de sus rivales y adelantó en un circuito que no lo permite.

El neerlandés lo hizo todo, y todo bien, en una carrera puramente estratégica. Arrancó sin sobresaltos y defendió la posición de privilegio en la salida. Sólo Fernando Alonso, que partía noveno, fue capaz de ganar posiciones en la primera vuelta por méritos propios: se pegó a Ocon, llegó a poner una rueda en la hierba pero trazó por fuera la curva tres, esa cuya trazada inventó para el resto, y adelantó por el exterior al otro Alpine. Luego, en la semirecta, rebasó también a Giovinazzi. Dos plazas en el momento crucial, hasta la séptima, para situarse detrás de Gasly, Leclerc y Sainz. Al final llevaba razón, «la posición de parrilla es inútil, no quiere decir nada”. Las diferencias se agrandaron a partir de entonces (Ocon protestó porque Fernando “era lento”, pero quería hacer hueco para cuidar las gomas). No es un circuito para hacerse el héroe.

Con el pelotón estabilizado, Hamilton adelantó su parada a la vuelta 21 porque seguía una estrategia a dos paradas. No fue rápida. Respondió Verstappen al siguiente paso por meta y salió delante del inglés, pero cedió el liderato con Bottas porque el finlandés no había cambiado sus neumáticos, iba a una parada al contrario que los dos rivales por el título, que harían dos cambios de neumáticos cada uno. «El plan» de Mercedes era dividir estrategias y obligar a ‘Mad Max’ a pelear en la pista contra el finlandés. Diez vueltas más tarde, el Red Bull ya se subía al cogote de Valtteri, que iba con las ruedas en las lonas. Se agarró en el pronunciado peralte del tercer sector y le pasó en la meta como si fuera sencillo con el DRS. Fin de la historia.

El muro de Mercedes demostró que no es, ni de lejos, infalible cuando ordenó a Hamilton su segundo ‘pit-stop’ en el momento menos oportuno y le sacó en un tren de tráfico. Era la vuelta 40, Red Bull se cubrió al instante y Verstappen salió comodísimo, con más de dos segundos de renta sobre Sir Lewis que a partir de entonces, hasta la bandera de cuadros, no dejarían de aumentar. Los 70.000 peregrinos que abarrotaron las tribunas fueron subiendo el tono conforme se descontaban vueltas en la clasificación hasta el delirio absoluto del final de la carrera. Max ganó en casa, seguido de Hamilton y Bottas. Hereda el cetro de Niki Lauda como campeón del GP de Holanda (no se disputaba desde 1985, cuando el país aún se llamaba así) y recupera el liderato del Mundial con un punto de ventaja sobre el heptacampeón. Así, a Monza.

Alonso remontó hasta el sexto, delante de Sainz

Por detrás, poca pelea entre la zona noble. Gasly consolidó el cuarto puesto con el Alpha Tauri, seguido de los dos Ferrari, pero con diferencias de tiempo gigantescas entre monoplazas. Leclerc fue quinto y Sainz marchaba sexto. La carrera del madrileño era aburrida, pero efectiva, hasta que le dobló Bottas. El finlandés tuvo un bajonazo de rendimiento y generó tras él un tren que se volvió tremendamente peligroso. Leclerc se libró porque a él no le llegó a doblar, pero Carlos se encontró muy, muy presionado por Alonso El asturiano huele la sangre, cazó presas en la arrancada y volvió a hacerlo en el ‘rush’ final con Carlos, a quien adelantó en la recta. Así Fernando fue sexto, su mejor resultado de la temporada tras el cuarto de Hungría, y Sainz cayó a la séptima plaza.

Tras ellos, Pérez, Ocon y Norris cerraron el top-10 con una seria remontada por parte del mexicano, que partió desde el ‘pit-lane’ y protagonizó varias pasadas sobre los coches más lentos al inicio, todas con riesgo. Salvó dos puntos. Falló Vettel, con un trompo en la tercera curva, y perdió muchos puestos Giovinazzi, que no pudo capitalizar el séptimo de la parrilla con el Alfa Romeo. Entre los hombres del día, Kubica fue 17º con el otro Sauber en sustitución de Raikkonen. El polaco dignifica la profesión de piloto, nunca había corrido en Zandvoort ni tenía experiencia en una tanda de carrera con el monoplaza de Kimi. Aun así completó la prueba y acabó delante de Mick Schumacher.

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