Hamilton es mucho Hamilton

Magnífica carrera de Fórmula 1 en Ímola. Es lo que tiene la combinación de un circuito clásico, cargado de personalidad y retos constantes, con la presencia de esa lluvia que siempre aporta incertidumbre. Así que en el segundo gran premio de la temporada ha habido casi de todo, especialmente lo más importante: diversión y emoción. Buena noticia la victoria de Verstappen, refrenda que Red Bull ha mejorado con el nuevo motor Honda (podrían haber cumplido sus promesas en la época de Alonso en McLaren) y que están preparados para plantar batalla a los hasta ahora intocables Mercedes. Precisamente Hamilton me ha parecido deslumbrante, al demostrar que en efecto lleva un coche extraordinario pero que él también es capaz de marcar diferencias cuando llega el momento.

El heptacampeón estuvo poco acertado en la salida al defender su primera posición frente a Verstappen, al igual que cometió un error tras el cambio de neumáticos. Pero su excelencia se basa en una confianza propia inquebrantable, en la capacidad de reponerse a las dificultades como solo saben y pueden hacer aquellos que disfrutan de un talento tan especial. Cierto es que la suerte le acompañó al detenerse la carrera por el accidente de Bottas y Russell, como también que las oportunidades hay que aprovecharlas. Y Hamilton lo hizo. Exprimió el enorme potencial de su monoplaza con brillantez, recuperando posiciones aun sabiendo que un nuevo error estaba al acecho. No se produjo y llegó un valioso segundo puesto, unos puntos que, si el Mundial se mantiene tan apretado como se pronostica, pueden resultar de oro. Bravo por su pundonor.

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