La F1 naufraga en Spa

“¿Cómo lo ves, Fernando?”. Y Fernando, bajo un paraguas y camino del garaje antes de llevar su coche a la parrilla, responde: «Negro». Se quedó corto. El GP de Bélgica 2021 se recordará mucho tiempo como una de esas carreras que pone a casi todo el mundo de acuerdo, pero para mal, a la altura del esperpento en Estados Unidos 2005. La nula visibilidad por culpa de la lluvia retrasó el inicio de la carrera durante más de tres horas y cuando se retomó, con el aplauso de 75.000 fans incondicionales empapándose bajo la lluvia, sólo se dieron tres vueltas detrás del coche de seguridad. A partir de la segunda se podía declarar al ganador, celebrar el podio más triste de los últimos tiempos y repartir la mitad de los puntos. Verstappen ganó así la carrera más corta de la historia de la F1 seguido de Russell, con el Williams, y el líder, Hamilton.

Era mediodía cuando empezó a llover con intensidad en las Ardenas y ya no dejaría de caer. A las 14:20 los coches salieron del garaje para dar las vueltas de calentamiento. Sergio Pérez estrelló su Red Bull en Les Combes y rompió el alerón y la suspensión delantera. En un principio había abandonado. Con la parrilla formada, la F1 retrasó 25 minutos la salida, hasta las 15:25, y dio dos vueltas más de formación detrás del coche de seguridad antes de sacar la bandera roja y mandar a todos al ‘pit-lane’ otra vez. Checo tendría tiempo para reincorporarse porque sus mecánicos pudieron reparar los desperfectos. Pero de poco servirían las prisas.

Dirección de carrera se propuso celebrar una prueba de una hora a partir de las 18:00 horas, por un momento la previsión meteorológica dio esperanzas. «Hay agarre, el problema no es el asfalto porque la pista no está mal. Pero no hay visibilidad», explicó Maylander, piloto del coche médico, que inspeccionó el estado del trazado en varias ocasiones. A las 18:17, tres horas después, el ‘safety car’ salió delante del tren de coches y comenzó oficialmente la carrera. Las condiciones meteorológicas apenas habían cambiado.

Vuelta uno, sin incidentes, coches en fila. Vuelta dos, apenas llueve un poco más. “Bandera roja”, zanjaron los comisarios. Unos minutos más tarde se anunció que la carrera no se reanudaría. «¿Habrá podio?», preguntó el ‘team manager’ de Red Bull a Michael Masi, director de carrera. «Absolutamente», dijo el australiano. ‘Mad Max’ recorta cinco puntos a Hamilton gracias a su pole del día anterior y a juzgar por los aplausos de la grada, a los fans neerlandeses les vale. Russell logró su primer podio con un coche que no debía estar ahí después de un sábado épico. Sainz fue décimo con el Ferrari, suma la friolera de medio punto. Alonso fue undécimo.

Lecciones. Nadie pone en duda que la seguridad de los pilotos es la máxima prioridad y había poco margen de maniobra por la falta de visibilidad. Pero las tres horas de silencio escuecen a los fans, en la pista y en casa, y el desenlace ‘exprés’ para cerrar una clasificación y resolver el gran premio sabe mal, muy mal. «No se veía nada a cinco metros. Podía haber sido una gran carrera y lo siento mucho por los fans, no es culpa de nadie pero ellos estuvieron ahí. Espero que les devuelvan el dinero», dijo Hamilton. Porque el tiempo perdido no se puede recuperar. Y es que la carrera más corta de la historia, dos vueltas, duró 4 horas y 45 minutos.

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