Las luchas de Esteve y Cristina Gutiérrez por seguir en carrera

No estaba siendo un Dakar fácil para ellos. Algunos contratiempos les habían retrasado más de siete horas en la general, aunque seguían dentro del Top 40 y con esperanzas de avanzar. Pero después de la etapa del domingo, todo cambió. Isidre Esteve y Cristina Gutiérrez veían como la carrera se les alejaba sin remedio, uno por un problema en el turbo y otra por engancharse en una duna tras quedarse sin tracción trasera. Además, hay que sumar otro calvario en el caso del catalán, uno que le tiene indignado con la organización. AS habla con ambos.

Empecemos por Isidre. «En el Km 150 se rompió el turbo. Esperamos al camión pero no tenía recambio y en una neutralización, había otro que lo tenía. Nos enganchamos con una eslinga en el camión e hicimos 100 km en ocho horas, era un terreno muy difícil. Llegamos y acabamos de reparar a las 23:00″, cuenta, y ahí llegó su otra lucha, la de la organización, por esta llamada que describe al milímetro: «Le desaconsejamos que no vaya por la pista, no hay intervención rápida ni garantizamos la seguridad. Vuelva por carretera».

Y es lo que hizo tras asegurarse de la recomendación de Dirección de Carrera pese a que sabía que el reglamento le dejaría fuera de competición porque como piloto prioritario no puede reengancharse. «Si te lo repiten tres veces, pienso que tendrán una solución», argumenta. Pues no la tenían… «Llegamos a las 4:30 y un comisario nos dijo que estábamos fuera de la carrera». «Por ser prioritario no me puedo reenganchar, pero ¿haces caso a dirección de carrera o la desoyes? ¿Qué tengo que hacer?», se pregunta indignado.

Ayer, tras varias reuniones, finalmente decidieron no dejarle salir. «Si no salgo, entiendo que no debo hacer caso a indicaciones de la organización que me perjudiquen con el reglamento», avisaba antes de saber la resolución. Mientras los litigios de Esteve comenzaban, los problemas de Cristina acababan. «Llegamos a las 23:00», nos dice. ¿Recibió ella un mensaje parecido? «Me lo ha preguntado también Isidre: ‘¿Pero no te dijeron nada?’. Y no, no lo hicieron. Reparamos y tiré». Ella, igualmente, dependió de un camión de asistencia para poder acabar la etapa.

«Una avería nos dejó en tracción delantera y era imposible salir de la duna. Esperamos a que el camión nos trajese la pieza y reparamos. Fue cansado, nos pilló de noche y nos faltaban unos 260 km para terminar», relata. Llegó a meta perdiendo siete horas y media, y sin perder nunca la calma: «Es importante mantenerla porque si te pones nervioso no lo haces bien. Solo puedes esperar y asimilar que vas a tener que correr por la noche». Así fueron las luchas de Isidre y Cristina. Rendirse no se contempla.

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