Madrid ruge con el motocross

Brum, brum. Madrid rugió el pasado fin de semana con el Gran Premio de España de motocross. Los mejores pilotos del mundo se dieron cita en Arroyomolinos para la prueba, que sigue creciendo dentro del calendario del Mundial. Más de 10.000 personas se desplazaron hasta el circuito, instalado en las inmediaciones del centro comercial Intu Xanadú, para seguir un programa con carreras de MXGP, categoría reina, MX2, segunda división enfocada a los jóvenes, y este año por primera vez, WMX, la versión femenina.

La gran estrella fue el gallego Jorge Prado, que corría en casa y acabó segundo en MXGP por detrás del neerlandés Herlings, su compañero en KTM y líder de la clasificación general. El esloveno de Honda Tim Gajser completó el podio, con el gaditano José Butrón 21º y el catalán Joan Cros en la 29ª plaza. En WMX se impuso la neozelandesa de Kawasaki Courtney Duncan. La neerlandesa de Yamaha Nancy van de Ven fue segunda y la italiana de GasGas Kiara Fontanesi, tercera. Las catalanas Daniela Guillén (7ª), Jana Sánchez (15ª) y Mariona Valero (28ª), y la madrileña Gabriela Seisdedos (17ª), compusieron la nutrida representación española. El francés Maxime Renaux, de Yamaha, venció en MX2 a su compatriota Tom Vialle, de KTM, y al austriaco de Husqvarna Jed Beaton. El vigués Rubén Fernández fue séptimo; los catalanes Guillem Farres, Oriol Oliver y Gerard Congost, 19º, 24º y 27º respectivamente; los madrileños Samuel Nilsson y Gonzalo Vargas acabaron en la 23ª y 29ª plaza.

Las actividades se desarrollaron entre el sábado 16 y el domingo 17 y dejaron imágenes espectaculares, con los pilotos volando sobre tribunas repletas de fans atónitos y pulsos en curvas polvorientas jaleados con fervor. El que más notó el entusiasmo fue el favorito local, Jorge Prado. «Amo a la afición. Nunca había visto una cosa así en mi vida. Tanta gente siguiéndome, gritándome… Esperaba fans, pero no tantos como los que hubo aquí. Me hacen una persona muy, muy feliz y resultó genial estar de nuevo en el podio», comentó entusiasmado.

La consejera Rivera de la Cruz (izda.) posa con Jorge Prado.

El segundo año consecutivo en Arroyomolinos terminó de afianzar la cita como una de las paradas más atractivas del Mundial. Un evento importante dentro de la estrategia del gobierno madrileño para hacer de la región una referencia internacional a nivel deportivo. Lo demuestra el hecho de que tanto la consejera de Cultura, Turismo y Deporte, Marta Rivera de la Cruz, como el viceconsejero de Deporte, Alberto Tomé, se desplazaran hasta el circuito. «La Comunidad de Madrid forma parte del circuito mundial por el esfuerzo llevado a cabo para contar con las necesarias infraestructuras», reivindicó Rivera de la Cruz en la clausura del Gran Premio, tras fotografiarse con un sonriente Jorge Prado. La Comunidad ha financiado con 170.000 euros los gastos de organización, especialmente atraída por la incorporación de una prueba femenina al programa.

«Es un evento decisivo en el Mundial, que congrega a los mejores pilotos», destacó Tomé en la presentación, contento por volver a situar Arroyomolinos como «capital del motor». Su sueño, «ver a miles de aficionados copando las gradas», se cumplió. Por el camino se generaron 350 puestos de trabajo directos y un retorno económico de cinco millones de euros. «El año pasado hicimos un gran esfuerzo por celebrarlo, pero la ausencia de público nos dejó un sabor agridulce», comentó la alcaldesa de Arroyomolinos, Ana Millán. Esta vez los fans se contaron por miles.

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