Márquez se sale con la suya

«Mi intención es pelear por este título». De esa manera lanzaba un aviso Marc Márquez a toda una parrilla, que ansiaba el regreso en estado puro del ilerdense para poder medirse a él de tú a tú. La referencia de prácticamente la última década en la categoría reina se reponía de un nuevo revés, que en esta ocasión reapareció en forma de diplopía y pese a que reconocía que físicamente se encontraba «mejor», sus sensaciones con la Honda no secundaron a las palabras que pronunció en su llegada a Portugal: «Creo que estoy para luchar».

El piloto del Repsol Honda aterrizaba a la quinta cita del campeonato dispuesto a visitar de nuevo un podio que le espera desde el GP de la Emilia Romaña 2021. Sin embargo, se volvió a encontrar con una montura que continúa poniéndole las cosas más complicadas de la cuenta. Lo de Austin fue un paréntesis en un trazado idílico para el ocho veces campeón, que no sirvió como reflejo de la realidad que atraviesa Marc junto al nuevo prototipo de la marca del ala dorada.

La ergonomía y las sensaciones que tiene ahora el ilerdense encima de esa moto, son demasiado diferentes a las que acostumbraba junto al caballo de batalla que Honda puso sobre el asfalto hasta el curso pasado. Pero aún con todo, Márquez pudo salirse con la suya en Portimao al partir de la cita portuguesa más cerca del líder de la general, su desventaja cayó de los 40 a los 38 puntos frente a Quartararo, aunque no fuese de la manera más convincente para él ni tampoco, con el resultado esperado.

Misión (casi) imposible

Una sexta posición sabe a poco cuando hace apenas dos temporadas era capaz de arrasar sin apenas forzar más de la cuenta. Pero si algo ha diferenciado especialmente a Marc del resto, es que siempre le han motivado los retos épicos. Y ahora tiene frente a él uno de esos escenarios donde más se crece. ¿Por qué? Porque nunca antes un piloto en la era MotoGP ha levantado una ventaja tan amplia y aunque parece una misión (casi) imposible, el guion de la película puede reescribirse.

Solo hay que cambiar el smoking por el mono y las armas, por una Honda en la que trabajan para volver a encontrar la manera de ser competitivos. Porque desde el seno de HRC saben que si hay algún piloto en la parrilla que sabe lo que es dar la vuelta a un campeonato, ese es un Márquez que en su año de debut en la categoría reina consiguió recuperarle 30 puntos al líder (Dani Pedrosa) siendo esa, la mayor desventaja jamás invertida desde que se puso en marcha la era MotoGP.

Resulta obvio que las circunstancias ahora son muy diferentes. El ilerdense tiene en contra su moto, los rivales en uno de los cursos más apretados de la historia y además no tiene margen de error. Por si faltaba algo, esta RC213V es más difícil de pilotar que sus antecesoras pero la esperanza de Márquez es que Jerez, sea un punto de inflexión para iniciar la remontada como habló en DAZN: «Será un fin de semana más normal y ahí veremos dónde podemos llegar. Debemos ir buscando e ir sintiéndonos cada vez más cómodos. Pero más que más cómodos, más rápidos. Se tiene que buscar la velocidad porque sino, esto se va escapando».

Deja un comentario