Mercedes 190E City: un revolucionario ‘hot hatch’ de 160 CV que mató la falta de bemoles de Stuttgart

La gama de vehículos compactos de Mercedes-Benz ha crecido mucho en los últimos años, sin embargo, hasta el lanzamiento del primer Clase A en 1997, el fabricante alemán estaba centrado en grandes berlinas ejecutivas, como el tan popular Mercedes-Benz 190E. Lo que mucha gente desconoce es que este modelo, uno de los más exitosos de la compañía, sirvió como conejillo de indias de muchas tecnologías, entre ellas un tren motriz eléctrico e incluso una carrocería hatchback.

Si bien hacia años que la idea de crear un compacto rondaba la cabeza de los directivos de la marca de la estrella, la idea de adentrarse en este segmento inexplorado no terminaba de cuajar (siempre ha sido BMW la alemana aventurera). Si el propio 190E ya era conocido como «Baby Benz», ¿cómo sentaría al público un modelo más pequeño? Por suerte, en esta vida siempre hay algún echao’ pa’ alante al que se le ocurre una idea brillante, y en este caso responde al nombre de Eberhard Schulz.

Entre 1982 y 1993 se vendieron cerca de 1,9 millones de unidades del Mercedes 190E.

El señor Eberhard era el dueño de una empresa de preparaciones alemana conocida como Schulz Tuning. Sabía que Mercedes había estado coqueteando años atrás con un posible hatchback sobre la carrocería del 190E a modo de prototipo, pero el proyecto había sido descartado en 1981. Lejos de darse por vencido, Eberhard quería hacer su propio hatchback con la carrocería W201, y lo hizo. Fue así como nació el Mercedes 190E City (o 190E Compakt).

Para su desarrollo, Schulz tomó prestado el chasis de un Mercedes 190E, le cortó la parte trasera, justo por detrás de las puertas, y le añadió la parte posterior de un Mercedes W124 familiar. El resultado fue un W201 compacto que se ofrecía tanto con tres como con cinco puertas. Y ojo, que no fue solo una conversión estética, el 190E Compakt estaba equipado con el motor de seis cilindros en línea de la compañía, con 2.6 litros de desplazamiento y 160 CV de potencia.

No está mal si tenemos en cuenta que los compacto picantes de aquella época rondaban los 100-140 CV. La única pega es que la conversión era compleja y, como estarás imaginando, tenía un coste elevado, por lo que a muchos usuarios no terminaba de encajarles el desembolso adicional frente a, por ejemplo, un Volkswagen Golf GTI. Se rumorea que se produjeron tan solo cuatro ejemplares, aunque el proyecto de le ofreció a la propia Mercedes-Benz.

Si Mercedes se hubiera comprometido con el 190E City, podrían haber sido los reyes del juego de los hot hatch, pero nada más lejos de la realidad, prohibieron a Schulz usar su famosa estrella de tres puntas en cualquier parte del vehículo. Una auténtica pena, perdieron toda posible oportunidad de triunfar, y más teniendo en cuenta que dos años después nació el BMW Serie 3 Compact (E36 de 1993), al cuál siguió el Audi A3 en 1996 ¿Casualidad o causalidad?


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