«No fue el final que queríamos»

Recortar casi cinco minutos en una sola una especial de 168 kilómetros, lo que suponía el día con menos tramos cronometrados de todo el Rally de Marruecos, no iba a ser fácil y lo sabía. Y más teniendo en cuenta que el rival al que tenía por delante era De Villiers con el Toyota, una de las combinaciones más potentes que había. Pero, como es lógico, Sainz afrontó la quinta y última etapa con la ilusión y las ganas de ir a por ello. No pudo ser… Empezó ganando algo de tiempo, pero Giniel le dio la vuelta y luego tuvo una avería a poco de ver la meta.

«Al final hemos acabado segundos en el Rally de Marruecos. La etapa de hoy no ha sido el final que queríamos. Hemos tenido un problema con un manguito de agua que nos ha retrasado al final de la especial», comentaba en un comunicado el madrileño del X-Raid. Después de lograr dos victorias, el único en hacerlo, y plantarse el último día con importantes opciones de triunfo queda un amargor por no conseguirlo, pero al final no acaba con malas sensaciones, es más, está «contento por cómo ha ido el rally en general».

Y lo está porque en Marruecos ha podido comprobar que pese a llevar un tiempo inactivo no ha perdido ni un ápice de su competitividad y está preparado para afrontar un nuevo Dakar con opciones de pelearlo: «Creo que ha sido una prueba muy valiosa, sobre todo por poder probar el coche y ver las soluciones que hemos traído tras el Dakar del año pasado con todos los problemas que tuvimos. Gran trabajo de Lucas (Cruz) y todo el equipo». Un segundo amargo, pero se lleva la satisfacción del trabajo bien hecho.

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