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Prueba Audi RS 4 Avant 2.9 TFSI 450 CV quattro: Un familiar deportivo para ‘papis molones’

Diseño/Estética – 8.5

Calidad de acabado – 8.7

Equipamiento de serie – 7.6

Equipamiento opcional – 9

Habitabilidad – 8

Maletero – 8

Motor/Refinamiento – 9.3

Prestaciones – 9.5

Consumos – 6.5

Transmisión – 8

Dirección – 8.3

Frenos y neumáticos – 9.5

Comportamiento – 9.2

Calidad de rodadura – 8

Relación valor-precio – 7.2

8.4

Notable+

El Audi RS 4 Avant combina lo mejor de dos mundos aparentemente antagónicos: la polivalencia de un familiar y las prestaciones de un deportivo. En su cuarta generación, el modelo aparca definitivamente sus legendarias mecánicas V8 para optar por un bloque V6 de 2.9 litros y más de 400 CV, todo ello acompañado de gran comodidad, mucho espacio y un amplio elenco de equipamiento. Eso sí, lo pagarás con creces ¡Poderoso caballero es don dinero!

Algunos apasionados del mundo del automóvil pueden llegar a asustarse cuando piensan en su futuro. Casarse, tener hijos, comprar una casa y, como no, el coche familiar o el monovolumen. Nos guste o no, llega un momento en la vida en el que las necesidades de espacio son una realidad, debiendo encontrar un modelo que combine comodidad para los largos viajes y altas dosis de espacio para llevar al perro, el equipaje, los niños, la suegra…

La oferta de vehículos que logre aunar polivalencia y deportividad es bastante reducida, encontrándonos algún que otro modelo de las características del Škoda Octavia Combi RS o el Mercedes-AMG C 63 Estate, pero en 1994 Audi decidió dar un giro dramático a los acontecimientos ofreciendo a sus potenciales clientes la oportunidad de tener todo lo que buscaban en un coche familiar deportivo con el mítico Audi RS 2 Avant.

Desde entonces han pasado más de dos décadas, pero la firma de los cuatro aros continúa deleitándonos con auténticas bestias polivalentes como los Audi RS 6 Avant y Audi RS 4 Avant. En esta ocasión, me he puesto al volante de este último para contaros todas sus virtudes y defectos como coche para el día a día, y lo cierto es que, de no ser por su elevado precio, todos ansiaríamos tener uno en nuestro garaje.

Tras el debut de la cuarta generación en el IAA 2017, este salvaje familiar cuenta ahora con un motor 2.9 TFSI de 450 CV y 600 Nm de par que le sitúan a la vanguardia deportiva de la familia A4. Es polivalente, prestacional, realmente cómodo y ofrece la característica calidad de realización de Audi, pero ¿es capaz de ofrecernos una experiencia tan gratificante al volante como para no arrepentirnos de haber optado por un vehículo con carrocería familiar?

Vamos a verlo…

Diseño exterior

La cuarta generación del Audi RS 4 Avant es imponente. No pierde la característica discreción de los modelos RS de la firma de los cuatro aros, pero en este caso los diseñadores se inspiraron en muchos detalles deportivos del Audi 90 quattro IMSA GTO, por lo que el resultado exuda deportividad por los cuatro costados.

Las impresionantes entradas de aire con la estructura típica de panal (falsas), junto con la ancha y plana (más que en el A4 Avant convencional) parrilla Singleframe definen la parte delantera. A ambos lados del frontal encontramos los ya conocidos faros HD Matrix LED de Audi -935€- que en esta ocasión han sido tintados, cuya luz se asemeja a la luz diurna y permite que la vista no se canse tan rápido.

Estos faros LED también incorporan funciones especiales para ciudad, cruces, carreteras, autopista, circulación por la izquierda o mal tiempo. Incluyen luz diurna de diodos luminosos en forma de doble flecha, así como intermitentes LED dinámicos. Adicionalmente, esta unidad de pruebas cuenta con el paquete exterior negro opcional con un sobrecoste de 710 euros, que añade diversos componentes en esta tonalidad.

El paquete opcional de estilo negro aporta toques de distinción adicionales en el spoiler frontal, el marco de la parrilla Audi Singleframe o los embellecedores de las ventanillas laterales. Hay diversos paquetes de este estilo.

En la vista lateral, las marcadas taloneras y los prominentes pasos de rueda representan el espíritu RS. En comparación con el Audi A4 Avant, los arcos de las ruedas son 30 milímetros más anchos y se les da mayor protagonismo a las inscripciones quattro. Las llantas de aleación de 20 pulgadas -890€- y las pinzas de freno rematadas en rojo -525€- reflejan su extraordinario rendimiento. Estas calzan unos neumáticos Pirelli P Zero de medidas 275/30 ZR 20 97 Y XL.

Hay disponibles más de ocho pinturas estándar con acabado sólido, perlado -3.165€-, metalizado -1.185€- y cristal. A ellos se suma también la extensa gama de colores Audi Exclusive -3.165€- con un sinfín de tonalidades. El color exterior Nogaro Blue de efecto perla está disponible y nos recuerda a la primera generación del RS 2 Avant de 1994.

La superficie de las puertas queda totalmente limpia de ornamentaciones y el espacio acristalado es generoso para favorecer la visibilidad, contando con las lunas posteriores tintadas -en paquete-. El Audi RS 4 Avant mide 4.78 metros de longitud, 1.87 metros de ancho y 1.40 metros de alto. La batalla es de 2.826 mm y el ancho de vía delantero es de 1.580 mm, mientras que el trasero es de 1.575 mm. El coeficiente aerodinámico Cx es de 0,33.

El marcado spoiler trasero del techo que integra la tercera luz de freno, el distintivo difusor específico RS con líneas verticales, así como los dos escapes ovales con el sistema de escape deportivo RS -1.580€- componen la llamativa zaga. Los grandes y planos grupos ópticos traseros en forma de cuña también cuentan con la tecnología Full LED. No falta la tira de sensores posteriores.

Por último y, vista desde arriba, esta unidad de pruebas cuenta con una antena de tipo aleta de tiburón y barras laterales en el techo en color negro -opcionales sin sobrecoste, de serie son de color aluminio-. Opcionalmente, también podemos montar un generoso techo corredizo eléctrico de cristal -1.915€- como el que vemos en las imágenes, el cual incrementa la sensación de espacio y luminosidad del trabajado habitáculo.

Diseño interior

La deportividad se mantiene en el habitáculo del Audi RS 4 Avant, encontrándonos algunas ‘chucherías’ específicas de lo más suculento. En términos de diseño, el salpicadero se ha trazado siguiendo líneas horizontales y apostando por la simplicidad, lo que nos libera de una abundante botonería. Los materiales empleados son blandos en su mayoría, con escasos componentes en plástico rígido que, en todo caso, son vistosos y de tacto agradable.

Las teclas que hay en su centro recuerdan a los tradicionales conmutadores y este diseño ha sido posible gracias al traslado de la unidad central para los sistemas de infotainment a la consola central. En el salpicadero resaltan los embellecedores en aluminio -de serie- y los ajustes son muy buenos, con ausencia de crujidos incluso cuando presionamos con fuerza con el dedo.

También se presenta más despejada la consola del túnel central que, a ambos lados, incorpora almohadillas para las rodillas al más puro estilo del deportivo Audi TT, solo que en esta ocasión, estas almohadillas están revestidas de Alcántara. Por otra parte y, gracias al freno de estacionamiento electromecánico, se ha podido ganar espacio para el terminal de la unidad de mando del MMI con navegación plus.

En una posición algo más retrasada nos topamos con el reposabrazos, que se puede ajustar en altura y longitud. Esconde bajo el mismo un pequeño hueco portaobjetos con toma USB y Aux-in.

Esta unidad dispone de un deportivo volante multifunción de cuatro radios (hay dos tipos) al que le vienen como anillo al dedo las levas. Es una pena que estas no sean muy grandes y estén fabricadas en plástico. Adicionalmente, el volante cuenta con la corona achatada y está revestido en Alcántara, montando el emblema RS en la parte inferior. Su tacto y grosor son muy agradables, facilitándonos jugar con él curva tras curva.

El Paquete de diseño RS -1.980€- añade las alfombrillas en color negro con costuras de contraste en color rojo y logo RS delante, los cinturones de seguridad con borde en rojo, los laterales de la consola central y elementos de control en Alcántara negro con costuras de contraste en rojo y la parte baja de consola central y apoyabrazos de puertas en cuero napa fina.

Uno de los elementos más destacables del Audi RS 4 Avant son los deportivos asientos tapizados en piel Nappa Negra con costuras de color rojo en forma de rombos y el emblema RS en el respaldo. Los asientos cuentan con ajuste eléctrico y memoria -210€-, pudiendo ser calefactados -475€- y ventilados -910€-. Los traseros también pueden ser calefactados -910€-.

Los pedales son de acero inoxidable, mientras que los paneles de las puertas llevan franjas de Alcántara. Entre el equipamiento específico del RS 4 destacan también el anillo de color rojo en la tecla de arranque y parada o la iluminación de ambiente en puertas, consola central y posavasos delantero con personalización del color.

Para la instrumentación, se abandonan los dos grandes instrumentos redondos para dar paso al conocido y personalizable Audi Virtual Cockpit con abundante información. Hay una pantalla exclusiva RS con el cuentarrevoluciones en el centro.

El climatizador automático de confort -de serie- regula la temperatura del habitáculo en tres zonas puede funcionar en dos modos climáticos diferentes, denominados eco y normal. En el modo eco, el climatizador automático se basa en una línea característica de consumo optimizado para establecer la temperatura interior seleccionada, aumentando así aún más la eficiencia.

Por su parte, el sistema MMI que se monta a bordo cuenta con una pantalla fija de excelente resolución que tiene una diagonal de 8,3 pulgadas. El terminal de manejo del MMI navigation plus se encuentra en la consola central, que se presenta ordenada y despejada. Desde el mismo sistema pueden ajustarse infinidad de parámetros del vehículo.

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El acceso a las plazas traseras es cómodo gracias al generoso ángulo de apertura de las puertas. Una carrocería de tipo familiar siempre es mucho más práctica, y las plazas traseras homologan espacio para tres pasajeros, aunque si os soy sincero, sólo podrán viajar cómodamente dos ocupantes, como es habitual en prácticamente la totalidad de vehículos por las cotas y mullido de la plaza central. Además, el túnel es prominente.

Los asientos deportivos proporcionan una sujeción y un apoyo óptimos. Los cojines de los mismos se pueden extender en las plazas delanteras, al tiempo que los respaldos incorporan la inscripción RS grabada. Tienen airbag laterales integrados.

El maletero cubica 505 litros, que aumentan hasta los 1.510 litros abatiendo el respaldo de los asientos traseros 40:20:40. La superficie de carga es plana y el portón del maletero eléctrico deja una apertura de carga ancha. Bajo el suelo del maletero encontramos un hueco para dar cabida a un par de herramientas y a una rueda de repuesto de emergencia. El borde de carga queda a 600 milímetros del suelo.

Motorización

El corazón del Audi RS 4 Avant mantiene la potencia del modelo anterior, pero cuenta con cambios muy importantes. El V8 atmosférico de altas revoluciones ha dado paso en esta generación a un V6 biturbo de nuevo desarrollo que entra en una nueva dimensión en cuanto a empuje y eficiencia. Desde 1.900 rpm y hasta 5.000 rpm, el 2.9 TFSI entrega un par máximo de 600 Nm, lo que supone un aumento de 170 Nm.

Con una potencia de 331 kW (450 CV), lo que equivale a un rendimiento de 155,5 CV/litro, el nuevo RS 4 Avant acelera de 0 a 100 km/h en 4,1 segundos y de 80 a 120 km/h en 2,9 segundos, por lo que resulta 0,6 segundos más rápido que antes. Opcionalmente, el paquete RS dynamic aumenta la velocidad máxima controlada electrónicamente desde los 250 km/h hasta 280 km/h -1.980€-.

Desde luego, sorprende ver a un modelo familiar acelerar de semejante manera, pegándote al asiento cada vez que hundes el pie derecho en el acelerador. Lo cierto es que responde con mucha inmediatez, más que en el caso del Audi RS 3 Sportback o el Audi TTRS, especialmente cuando jugamos con las levas y el cambio no tiene que hacer su propia gestión. Esto se debe a la presencia de los dos turbocompresores del 2.9 TFSI, uno para bancada de cilindros.

El 2.9 TFSI V6 biturbo de Audi Sport está inspirado en el legendario V6 de 2.7 litros del primer RS 4 Avant, fabricado entre 1999 y 2001, que entregaba una potencia de 279 kW (380 CV).

Generan una presión máxima de soplado de hasta 1,5 bar y, al igual que los nuevos motores V6 y V8 de Audi, están montados en el interior de la V a 90 grados que forman los cilindros, lo cual implica que el lado de escape de la culata queda en el interior, y el de la admisión en el exterior. Con ello se consigue que la pérdida de flujo sea menor y la respuesta al acelerador resulte más espontánea.

Por otra parte, debido a las mayores fuerzas que se producen en su interior, la carrera de los cilindros se ha reducido en 3 mm hasta quedar en 86 mm, mientras que se mantiene el diámetro de 84 mm, de lo que resulta una cilindrada de 2.894 cm3. El motor sólo pesa 182 kilos, un ahorro de 31 kilos respecto al V8 anterior, lo que supone beneficios para el peso total y el reparto del mismo entre ambos ejes.

Una de las cosas que más me ha llamado la atención es la suavidad y el silencio con los que el RS 4 Avant es capaz de rodar cuando vamos en modo confort. Podría pasar perfectamente desapercibido de no ser por tener un exterior ligeramente llamativo. Además, está muy bien insonorizado, quizás demasiado para escuchar con claridad la bonita melodía que sale por los escapes del sistema de escape opcional RS -1.580€- ¡Ojo al vídeo!

El nuevo Audi RS 4 Avant cuenta con cuatro modos de conducción: comfort, auto, dynamic e individual. Estos actúan sobre la tracción quattro, la caja de cambios S tronic, la dirección, las características de funcionamiento del motor y los válvulas del sistema del escape. La forma de trabajar de todos ellos se puede configurar libremente en el programa de conducción individual.

Todo cambia, lógicamente, cuando pisamos a fondo y seleccionamos el modo dynamic, pues este familiar es pura fuerza bruta. Realmente sorprende la fuerza con la que es capaz de entregar la potencia y la facilidad con la que sube de vueltas. Como no podía ser de otra manera, el modelo también cuenta con función Launch Control.

Y puede que te llame la atención que Audi haya optado por la transmisión tiptronic de ocho relaciones en lugar de equipar la deportiva caja S tronic de doble embrague, pero en realidad no es nada descabellado. Es cierto que la S tronic es más rápida, pero no es tan sumamente suave como la que encontramos en este modelo, y precisamente la combinación de confort y dinamismo que logra este coche es una de sus grandes bazas.

El conductor puede manejar la caja de cambios tiptronic de ocho velocidades por medio de la palanca convencional y, también, a través de las levas situadas tras el volante deportivo (algo pequeñas y de plástico, por cierto), aunque mucho me temo que más de uno echará en falta jugar con una transmisión manual. Su funcionamiento es sencillamente sensacional.

Finalmente y, respecto a los consumos, como es lógico estos varían de manera muy notable en función de cómo tengamos el día. Conduciendo de forma tranquila, el ordenador de a bordo indicaba una media de 8,4 l/100 km en carretera (el motor gira a 1.900 rpm a 120 km/h), cifra que se sitúa sobre los 13,2 litros en ciudad.

En una conducción tranquila y modo ‘auto’, el cambio sube de marcha en el entorno de las 1.800 vueltas, pero puedes disparar los consumos todo lo que se te antoje si practicas una conducción deportiva. Tras la semana de prueba, el consumo medio se detuvo en 10,7 l/100 km practicando todo tipo de conducción, lo cual tampoco me parece una cifra excesivamente elevada.

Motor 2.9 TFSI – 6 cilindros en V
Cilindrada 2.894 cm³
Potencia 450 CV (331 kW) @ 5.700 – 6.700 rpm
Par 600 Nm @ 1.900 – 5.000 rpm
Peso 1.790 kilos
Dimensiones Lar/An/Al mm 4.781 / 1.866 / 1.404 mm
Volumen Maletero 505 (1.510) litros
Aceleración 0 a 100 km/h 4,1 segundos
Recuperación 80 a 120 km/h 2,9 segundos
Velocidad máxima 250 km/h (opc. 280 km/h)
Consumo homologado 11,6 / 7,2 / 8,8 l/100 km (urb. / extraurb. / comb.)
Emisiones CO2 por km 200 g/km de CO₂ (Euro 6)
Precio de partida 96.900 euros

Comportamiento

He de reconocer que el Audi RS 4 Avant es adictivo. A pesar de ser un modelo familiar, es toda una droga, pues basta con poner el modo dynamic, la palanca en modo Sport y pisar con fuerza el acelerador para darte cuenta de que te lo vas a pasar bien, muy bien. Normalmente, los Audi se caracterizan por su perfección, lo que también les lleva a ser demasiado neutros en sensaciones, sin embargo este RS 4 tiene algo especial (sin llegar a destacar en diversión).

Dada su longitud y su mayor peso, es ligeramente más juguetón que otros modelos RS como el Audi RS 3 Sportback del que os hablaba la semana pasada o que el Audi RS 5 Coupé del que os hablaré dentro de muy poco. En ambos deportivos todo parece estar más filtrado, lo que lleva a una conducción que se siente sensiblemente artificial, pero en el RS 4 Avant, con la combinación de diversos componentes de serie y opcionales, notarás cierta diferencia.

Empecemos por el sistema de tracción integral quattro, que transfiere la potencia del motor al asfalto con suma facilidad, permitiéndote conducir a ritmo muy ágil con total estabilidad y sensación de seguridad. Su componente central es el embrague hidráulico multidisco controlado electrónicamente. Es un coche con una capacidad de agarre lateral casi infinita que, además, resulta extremadamente fácil de conducir en cualquier situación.

Dependiendo del estilo de conducción y de la adherencia, el sistema puede enviar hasta el 70% del par al eje delantero y el 85 del mismo al eje trasero.

Durante la conducción normal, el sistema utiliza una configuración que reparte algo más de potencia al eje posterior: el diferencial central mecánico envía un 60 por ciento del par al eje trasero y un 40 por ciento al delantero. En cualquier caso, el par se distribuye entre los ejes delantero y trasero de forma muy rápida, en función de las necesidades en cada momento.

El control electrónico de estabilidad ESC ofrece un modo Sport y puede ser totalmente desactivado con una pulsación larga de un botón.

El control del embrague multidisco está integrado en el sistema Audi drive select. En su configuración más deportiva, el sistema utiliza toda la información relevante, como el ángulo de giro de la dirección. En el programa dinámico y, con el sistema de control de estabilidad ESC en modo deportivo, se transmite mayor cantidad de par y de forma más rápida al eje trasero, a fin de conseguir un comportamiento más ágil y directo que sin duda notarás.

Esto permite realizar deslizamientos controlados sobre superficies de baja adherencia, con ligeros sobrevirajes que en ningún caso te resultarán difíciles de controlar (salvo que te pases buscándole las cosquillas al “cacharro”, claro está). Además, el empuje del eje delantero ayuda a dirigir de nuevo el coche al salir de una curva. Es una pena que la dirección no sea un poco más rápida y directa cuando jugamos con él enlazando curvas lentas. El radio de giro es de 11,7 metros entre paredes.

Por su parte, el control selectivo de par hace que el comportamiento sea casi perfecto. Durante las curvas rápidas, aplica ligeramente los frenos a las ruedas interiores, que soportan menor carga, lo que permite a las dos ruedas exteriores transferir más par a la carretera. Pero si equipamos el diferencial deportivo opcional -1.780€-, que funciona a través de un grupo de engranajes y dos embragues multidisco, el resultado es salvaje.

El diferencial deportivo ofrece una puesta a punto específica RS que asegura una respuesta aún más dinámica al acelerar en curva. Distribuye de forma activa el par entre las dos ruedas del eje trasero.

Esta unidad cuenta con los frenos de serie. Las pinzas de seis pistones -en ambos ejes- están pintadas en color rojo, contando con el emblema RS. Se trata de unos discos de freno ventilados internamente que miden 375 mm de diámetro delante y 330 atrás. Resultan más que suficientes para el RS 4 Avant, pues los cerámicos opcionales -7.910€- con pinzas de 400 mm de diámetro y seis pistones son excesivos salvo que vayas a rodar en circuito.

Mención aparte merece también la suspensión, que cuenta con una estructura de paralelogramo deformable en ambos ejes. Con la suspensión deportiva RS de serie, el RS 4 Avant reduce la altura al suelo en siete milímetros respecto al Audi S4 con suspensión deportiva, aunque como alternativa, la marca ofrece la suspensión RS sport plus con Dynamic Ride Control (DRC) -2.570€-.

En este caso, hablamos de una nueva generación de amortiguadores con una válvula de control integrada que asegura una clara diferenciación entre los distintos modos de conducción del Audi drive select. En el modo comfort es mucho más cómoda de lo que me esperaba, pero resulta bastante rebotona en modo dynamic. Eso sí, no notarás que la carrocería balancea ni lo más mínimo, ni siquiera enlazando curvas lentas con algo de prisa.

Equipamiento y precio

En España, el Audi RS 4 Avant parte de los 96.900 euros e incluye de serie el paquete deportivo exterior, llantas de aleación de 20 pulgadas, colas de escape dobles, faros LED para todas las funciones, alerta pre-colisión, detector de peatones, espejos retrovisores plegables, sensor de lluvia, encendido automático de luces, espejo interior fotosensible y volante multifunción en piel.

También sin coste cuentan con sistema de navegación plus integrado con pantalla de 21,1 cm, bluetooth, USB, lector de tarjetas SD, disco duro, instrumentación digital con pantalla de 12,3 pulgadas, Audi Sound System con 10 altavoces, Wi-Fi, tapizado en piel, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, alarma, freno de mano eléctrico o suspensión deportiva, entre muchos otros.

Como buen modelo alemán que es, existe la posibilidad de equiparlo con un amplio catálogo de opcionales capaces de subir el precio final como la espuma, destacando especialmente las inserciones de carbono RS -1.320€-, el Audi phone box con carga por inducción -450€-, la llave de confort con alarma antirrobo -1.385€-, el equipo de sonido Bang&Olufsen -1.320€- o el gancho de remolque -1.280€, además de todos los mencionados durante la prueba.

  • Diseño que exuda deportividad, pero libre de ornamentaciones o elementos aerodinámicos exagerados, lo que le da mayores posibilidades de uso al modelo.
  • Polivalencia de uso, es divertido a la hora de enlazar curvas exprimiendo su potencia y muy cómodo para viajar, todo ello rematado con una capacidad de aceleración y un sonido que enamoran.
  • La unión entre la mecánica y el escape da como fruto una engatusadora melodía para los amantes de la gasolina. Es un coche adictivo.
  • Comportamiento sensiblemente menos artificial y más divertido que otros modelos RS, pero continúa sin ser un coche que transmita grandes sensaciones y diversión al volante. Eso sí, es el más equilibrado.

  • Precio de partida elevado, pero en la línea de sus rivales. Si te lo puedes permitir, merece la pena pagar por él.
  • El precio de algunos opcionales es excesivamente elevado, como cambiar de color las pinzas de freno (más de 500 euros).
  • Es demasiado perfecto. Es cuestión de gustos, pero resulta tan fácil conducirlo que no requiere gran concentración al volante y, por tanto, se merman las sensaciones que ofrece respecto a otros compactos deportivos más “juguetones” como el Alfa Romeo Giulia o el BMW M3.
  • La suspensión es bastante ‘rebotona’ cuando circulamos en modo dynamic y el asfalto no está en perfecto estado.
  • La dirección podría ser un poco más rápida y directa.

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