Prueba Toyota Land Cruiser 5p 180D VXL Auto 177 CV: Resistiendo a la fiebre SUV

Diseño/Estética – 7

Calidad de acabado – 7.6

Equipamiento de serie – 8.5

Equipamiento opcional – 6.5

Habitabilidad – 9.2

Maletero – 8.5

Motor/Refinamiento – 7

Prestaciones – 6.7

Consumos – 8

Transmisión – 5.5

Dirección – 6.5

Frenos y neumáticos – 7

Comportamiento – 7.3

Calidad de rodadura – 8.5

Relación valor-precio – 7

7.4

Notable

Con la proliferación de vehículos crossovers, los todoterrenos puros han ido desapareciendo del mercado, pero Toyota mantiene en su cartera de productos el popular y veterano Land Cruiser/Prado, el cual ha recibido recientemente una sutil actualización para ponerse al día. Los cambios afectan principalmente al frontal y al equipamiento, manteniéndose la mecánica de 177 CV como única opción. Así, este modelo combina el confort de un turismo con unas posibilidades camperas sensacionales.

Toyota ha sido desde siempre una de las marcas de referencia en modelos 4×4, especialmente gracias a sus todoterrenos y sus pick up, entre los que se han distinguido, desde hace más de medio siglo, el Toyota Land Cruiser y el Toyota Hilux. Recientemente llegaron a España las últimas variantes del todoterreno y el pick up de referencia en todo el mundo, que siempre han destacado por sus sobresalientes niveles de calidad, durabilidad y fiabilidad —Quality, Durability and Reliability (QDR)—.

Han pasado ya nada menos que 67 años desde que conociéramos el primer Toyota Land Cruiser. Los todoterrenos de pura cepa no abundan precisamente en el mercado, y esa es precisamente una de las razones por las que este modelo resulta tan sumamente especial. A lo largo de su historia, se han vendido ya más de nueve millones de unidades y, actualmente, se comercializa en 195 países, aunque en algunos de ellos, como es el caso de Australia, es el Toyota Land Cruiser 70 pick up el auténtico súper ventas.

En la gran mayoría de mercados en los que se comercializa y, de cara a este 2018, el modelo se renueva ligeramente para seguir siendo un rival duro de pelar frente a sus principales alternativas, tales como el Jeep Wrangler, el Mitsubishi Montero y el Mercedes-Benz Clase G. Si bien el Montero es ya todo un veterano al que le pesan los años, recordemos que los otros dos rivales también acaban de renovarse este 2018.

El nuevo Land Cruiser ofrece así una imagen renovada, con un carácter más robusto y más premium, un habitáculo de nuevo diseño y mayor calidad percibida, nuevas opciones de equipamiento y unas todavía mejores cualidades dinámicas gracias a diversos dispositivos de ayuda a la conducción. Es bastante caro sin los descuentos, pero ¿merece la pena pagar lo que cuesta por tener un 4×4 de pura cepa como este?

Vamos a descubrirlo…

Diseño exterior

En su última entrega, el Land Cruiser no es más que una simple evolución del modelo anterior estéticamente hablando. Se mantiene casi intacta la base ya conocida, pero tras este lavado de cara se reconoce por el nuevo frontal más elegante en el que se han modificado los paragolpes, las ópticas principales (con tecnología LED) e incluso la parrilla, ganando en empaque y robustez.

La vista lateral está protagonizada por una amplia superficie acristalada -con los cristales posteriores tintados opcionalmente- que, junto a las enormes lunas delantera y trasera, garantiza una buena visibilidad en todos los ángulos. Destacan también las generosas puertas de superficie limpia y unos marcados pasos de rueda, las estriberas y los intermitentes LED integrados en los retrovisores.

Llenando los pasos de rueda nos encontramos con unas llantas de aleación de 19 pulgadas en los acabados VXL y Limited (17 pulgadas en los GX y VX) calzadas con unos neumáticos Bridgestone Dueler A/T de dimensiones 265/55 R19 109V. Las medidas varían en función de si elegimos la carrocería de tres o cinco puertas. En el primer caso, hablamos de 4,39 metros de largo, 1,85 metros de ancho y 1,83 metros de alto. La batalla asciende a 2.450 milímetros.

En el caso del cinco puertas, hablamos de 4,84 metros de largo, 1,85 metros de ancho y 1,84 metros de alto, mientras que la batalla mide 2.790 milímetros. Las vías delantera y trasera miden lo mismo en ambas versiones, 1.585 y 1.585 mm respectivamente. El coeficiente aerodinámico es de 0,32.

Son nuevos algunos colores metalizados y perlados -1.100€-, así como el diseño de las llantas de aleación. Concretamente, hay un total de 10 colores disponibles, tres posibilidades de llanta en función del acabado y tapicerías de tela o de cuero -2.900€-.

En la zaga lo más novedoso es la introducción de nuevas carcasas para los pilotos traseros (con tecnología LED), un paragolpes con nuevas formas y pequeños detalles específicos en el portón. Además, es importante añadir que este continúa abriéndose de forma lateral, además de permitir abrir únicamente la superficie acristalada. En conjunto no es que se vea especialmente moderno, pero al menos ha conseguido rejuvenecer unos cuantos años.

Visto desde arriba, este modelo puede equipa un techo solar practicable que es de serie en los acabados VXL y Limited, en el resto no hay disponibilidad ni siquiera de manera opcional. Curiosamente, no encontrarás antena sobre el techo, ni de tipo convencional ni de tipo aleta de tiburón. También se pueden apreciar dos barras longitudinales de techo -400€- rematadas en color plata en esta unidad.

Diseño interior

El Toyota Land Cruiser también recibe novedades en el habitáculo y lo cierto es que los cambios son algo más notables, manteniendo la elevada sensación percibida, aunque quizás nos costaría encasillarlo dentro del segmento premium puro y duro como afirma la marca por la presencia de algunos ajustes que no transmiten toda la solidez que deberían o una cortinilla de apertura y cierre manual para el techo solar (en lugar de eléctrica).

Si bien es cierto, se hace un uso abundante de materiales agradables a la vista y al tacto, especialmente en las partes altas del salpicadero, reservándose los plásticos rígidos para las partes menos visibles y más sufridas. En términos de diseño, estrena un salpicadero renovado que se sitúa más bajo para favorecer la visibilidad y algunos elementos del Land Cruiser 200, como el volante o el pomo de la palanca de cambios.

Es también novedad la instrumentación, ahora más completa y visual, así como la consola central, la cual cuenta con mandos más sencillos de manejar y un sistema multimedia de última generación. Adicionalmente, también podemos encontrar un salto de calidad en el equipamiento de serie y opcional, como podréis leer en el último apartado de la prueba. Por lo general, es bastante ergonómico y algo más intuitivo que antes, aunque algunos botones se mantienen ligeramente escondidos.

El Toyota Land Cruiser 2018 también estrena sistema multimedia, el cual cuenta ahora con una pantalla de ocho pulgadas y la interfaz Toyota Touch 2 & GO, que permite visualizar dos informaciones distintas al mismo tiempo y una mayor conectividad con el teléfono. La navegación es opcional -850€- y la pantalla carece de un modo nocturno que baje el brillo o cambie los colores, por lo que la luz es excesiva salvo que bajemos mucho el brillo.

Se trata de un sistema algo más fluido que el anterior, pero todavía resulta muy lento incluso hasta para bajar el volumen del sistema multimedia, además de mantenerse por detrás de algunos de sus competidores tanto en gráficos como en compatibilidad, pues no ofrece ni Android Auto ni Apple CarPlay. Al menos ofrece botones grandes que no requieren desviar en exceso la mirada para pulsarlos.

Es una pena que el sistema multimedia no ofrezca grandes gráficos, porque el sistema de cámaras perimetral ofrece numerosas vistas y resulta de gran ayuda al maniobrar en ciudad o fuera del asfalto.

En términos de habitabilidad, hablamos del mismo vehículo, con una situación elevada de los asientos, un acceso amplio pero bastante alto y las mismas cotas en todas las plazas. En la segunda fila de asientos pueden viajar con comodidad hasta tres adultos tanto por espacio para las piernas como por anchura a la altura de los hombros, y además los asientos pueden regularse tanto longitudinalmente como en el respaldo. Es extremadamente cómodo.

Encontrarás múltiples huecos portaobjetos en el habitáculo y estos son muy generosos, especialmente los de las puertas y el que se sitúa bajo el reposabrazos central, donde caben ¡Hasta cuatro botellas de agua de 1,5 litros! Además, puede estar refrigerada.

La tercera fila de asientos es de serie en todas las versiones de cinco puertas salvo en el modelo de acceso a la gama, y lo cierto es que las plazas son algo menos estrechas de lo que me esperaba, aunque su acceso resulta bastante complicado porque requiere saltar por encima de los asientos. Son las mismas que en su predecesor y en ellas pueden viajar dos adultos de estatura media (hasta 1,75 metros) con cierta comodidad.

El hueco bajo los asientos de la segunda fila no resulta abundante, por lo que los pasajeros de la tercera fila llevarán las rodillas bastante flexionadas. Eso sí, gozan de muchas comodidades, como posavasos, huecos portaobjetos, apoyabrazos, iluminación o salidas de ventilación independientes. Con todo ello, se convierte en una de las mejores opciones de siete plazas por espacio.

Extraer la tercera fila de asientos no es tan sencillo como en otros modelos del mercado en los que basta con tirar de ellos, sino que hemos de sacar con cierta fuerza la base de los mismos del piso del maletero. Además, cuando queremos montar esta fila de asientos, hemos de quitar la bandeja que cubre el maletero, y no hay un hueco específico para colocarla, por lo que habremos de dejarla en casa o llevarla en los pies.

Respecto al maletero, este cubica un total de 381 litros en la versión de tres puertas, de 621 litros en la versión GX de cinco plazas y 553 litros en el caso de las variantes con siete asientos –104 litros con esta configuración-.

Si abatimos los asientos, dichas cotas crecen hasta los 1.434, 1.934, y 1.833 litros, respectivamente. En cualquier caso, las formas son muy regulares y aprovechables, pero encontraremos dos inconvenientes: la altura del piso de carga (880 milímetros) y el portón de apertura lateral. Por suerte, la luneta se abre de manera independiente -hacia arriba-.

Motorización

La gama para el mercado español está formada por un único motor diésel de cuatro cilindros y 2.8 litros desarrollado en hierro y aluminio que cuenta con dos árboles de levas en la culata, inyección directa por conducto común, admisión variable, turbo, geometría variable e intercooler capaz de desarrollar 177 CV (130 kW) a 3.400 rpm y 450 Nm de par motor entre las 1.400 y las 2.600 vueltas (420 Nm el manual).

Como cabría esperar, siempre está ligado a la tracción total a las cuatro ruedas y los usuarios pueden elegir en algunas versiones entre la caja de cambios manual de seis velocidades o bien la automática con el mismo número de relaciones. En todos ellos se incluye la reductora.

El Toyota Land Cruiser VXL ofrece tres modos de conducción: ECO, Normal y Sport, pero la verdad es que resulta inapreciable el salto entre ellos. Personalmente, habría prescindido completamente de ponerlos.

Realmente es el mismo bloque del modelo anterior, el cual no se caracterizaba especialmente por ser un motor silencioso y carente de vibraciones, aunque lo cierto es que se ha refinado en gran medida. Suena poderoso, pero no resulta ni mucho menos molesto, sólo algo más notable respecto a lo que estamos acostumbrados en un coche moderno.

Adicionalmente, la insonorización del habitáculo está muy conseguida e incluso cuando rodamos por autopistas o autovías no se percibe en exceso el ruido de rodadura. Cosa distinta ocurre con el viento, pues aerodinámicamente hablando no nos encontramos ante un referente en el mercado.

Me ha sorprendido su suavidad y progresividad. Siendo sinceros, no ofrece grandes prestaciones, pero su empuje al acelerar es correcto y resulta suficiente para mover los 2.245 kilogramos que pesa. En cualquier caso, el Land Cruiser no es un coche ágil, pues acelera de 0 a 100 km/h en 12,7 segundos, de 80 a 120 km/h en 10,9 segundos y alcanza una velocidad máxima de 175 km/h. Eso sí, mantiene la velocidad en autopista con solvencia.

En carretera, el cambio automático puede no resultar molesto, pero al maniobrar o moverse por el campo superando obstáculos, no es el más acertado.

No me ha gustado particularmente el funcionamiento del cambio automático por convertidor de par con seis relaciones. Si bien es cierto que cumple con su cometido, no ofrece una respuesta inmediata y el resbalamiento del convertidor de par es muy acusado, por lo que requiere pisar el acelerador con contundencia y anticiparse cuando queremos llevar a cabo adelantamientos.

Siempre me han gustado mucho los cambios automáticos, pero en este caso, lo cierto es que me lo pensaría un par de veces antes de decantarme por él y, por supuesto, lo probaría antes de la compra, pues todo es cuestión de gustos.

Otra opción es usar el modelo en modo secuencial, pero en este caso la electrónica es muy invasiva y no te permite forzar situaciones, por lo que es el propio cambio el que vuelve a gestionar por sí solo la subida o bajada de marchas si nos acercamos a la zona roja del cuentarrevoluciones o dejamos caer en exceso las marchas. No encontraremos levas tras el volante.

Eso sí, ojo porque son las unidades con cambio automático las que incluyen de serie el paquete de asistencias Toyota Safety Sense. En una conducción normal sube de marcha en el entorno de las 2.000 rpm, justo cuando el motor empieza a entregar la mayor parte de la fuerza, pero a cambio nos ofrece unos consumos algo más contenidos que su predecesor.

Oficialmente, los consumos son de 9,2 litros en ciudad, 6,3 litros en autopista y 7,4 litros a los 100 km en ciclo combinado, pero la realidad es bien distinta. En carretera es fácil rondar los 9,5 litros yendo una persona sola a 120 km/h (el motor gira a 1.800 rpm a esa velocidad), mientras que en ciudad nos moveremos en los 10 litros.

Tras la semana de prueba, el consumo mixto se detuvo en 9,7 l/100 km combinando todo tipo de conducción, incluso off road. Si bien no es una cifra baja, tampoco me parece excesiva, especialmente si lo comparamos con rivales como el Clase G, el Montero o el Wrangler, pues todos ellos consumen más. El depósito tiene una capacidad de 87 litros.

Motor 180D – 4 cilindros en línea
Cilindrada 2.755 cm³
Potencia 130 kW (177 CV) @ 3.400 rpm
Par 450 Nm @ 1.400 – 2.600 rpm
Peso 2.245 kilos
Dimensiones Lar/An/Al mm 4.840 / 1.855 / 1.845 mm
Volumen Maletero 553 [104 – 7 plazas] (1.833) litros
Aceleración 0 a 100 km/h 12,7 segundos
Recuperación 80 a 120 km/h 10,9 segundos
Velocidad máxima 175 km/h
Consumo homologado 9,2 / 6,3 / 7,4 l/100 km (urb. / extraurb. / comb.)
Emisiones CO2 por km 194 g/km de CO₂ (Euro 6)
Precio de partida 62.900 euros (este acabado sin descuentos)

Comportamiento

Sin lugar a duda, lo que más te llamará la atención al ponerte al volante del nuevo Land Cruiser es la altura de su puesto de conducción. En él, mirarás por encima del hombro incluso a aquellos que van a bordo de un Audi Q7, pudiendo chocarle la mano en horizontal a los conductores de las furgonetas. La verdad es que esa sensación de poderío, mola.

Con ello, la visibilidad es realmente buena dentro y fuera del asfalto, aunque has de contar con maniobrar con un coche realmente grande cuando te muevas en entornos urbanos. Para que os hagáis una idea, su radio de giro es de 11,6 metros entre bordillos, aunque cuenta con sensores de aparcamiento, cámara de marcha atrás y asistencia a la dirección en función de la velocidad.

Su elevado centro de gravedad te pasará especialmente factura en curvas lentas y en autopista, donde los balanceos son inevitables. En cualquier caso, la suspensión -de paralelogramo deformable delante y eje rígido atrás- cuenta con una dureza intermedia, contiene bien los balanceos de la carrocería y filtra estupendamente las irregularidades del terreno, mostrándonos un conjunto aplomado, estable y de reacciones nobles.

Circulando por autopista he notado que las vibraciones en el volante y los asientos son elevadas en algunas ocasiones, aunque en ningún momento llegan a resultar incómodas.

Sin embargo, no hablamos de un vehículo ágil en términos dinámicos y al Land Cruiser le cuesta cambiar de trayectoria y apoyar con precisión a la hora de enlazar curvas. La dirección es más bien blanda, lenta y poco informativa, como ocurre en sus rivales, por lo que su conducción requiere de cierto período de adaptación si no estamos acostumbrados a este tipo de vehículos.

Cabe mencionar que el modelo cuenta con tres tipos de suspensiones, como ya ocurría en su predecesor. En primer lugar encontramos la de serie; seguida de la KDDS con cartuchos hidráulicos que actúan sobre las barras estabilizadoras; y la más confortable de todas, que cuenta con muelles neumáticos y amortiguadores controlados electrónicamente con varios niveles de ajuste para situarle un peldaño por encima en confort que sus principales rivales.

Por otra parte, fuera del asfalto se trata de un modelo que ofrece una flexibilidad y una robustez superiores gracias a la carrocería sobre chasis de largueros, además de contar con un nuevo diferencial trasero Torsen de deslizamiento limitado. Esto, junto a los sistemas Crawl Control y Multi Terrain System de los acabados más altos, permiten al Land Cruiser subirse, literalmente, hasta por las piedras.

La altura libre mínima es de 215 mm (205 mm el 3p) y su capacidad de vadeo alcanza los 70 centímetros. La pendiente máxima superable es de 42º y la inclinación lateral alcanza los 44º.

El primero de ellos dosifica el acelerador y el freno con cinco velocidades predefinidas para que bajar o subir pendientes sea coser y cantar, mientras que el segundo de ellos actúa sobre el motor, la caja de cambios y las ayudas electrónicas para ofrecernos hasta cinco modos de conducción off road: barro y arena, rocas, polvo y rocas, gravilla y baches, con su correspondiente modo automático.

Adicionalmente, el Toyota Land Cruiser 2018 tiene unas cotas excelentes, aunque siempre debes pensar en acompañarlas de unos neumáticos adecuados si lo vas a sacar con frecuencia del asfalto. Su ángulo de ataque es de 31º, su ángulo ventral de 22º y su ángulo de salida de 26º.

Equipamiento y precio

Los niveles de acabado del Land Cruiser 2018 para nuestro mercado se denominan GX, VX, VXL y Limited (los dos primeros están más enfocados para profesionales, como ocurre en la nueva gama del Toyota Hilux). El primero ya cuenta con ABS, EBD, TCS, ESP, TPMS, múltiples airbags, aire acondicionado, dirección asistida, elevalunas y espejos eléctricos, ordenador de viaje, sistema de sonido con bluetooth y USB, llantas de chapa en 17 pulgadas, apoyabrazos central delantero, etc.

Los VX añaden a lo anterior los sensores de parking traseros, cámara de visión posterior, sistema Toyota Touch con pantalla de ocho pulgadas, control y limitador de velocidad, climatizador automático de dos zonas, arranque y acceso sin llave, volante forrado en piel, llantas de aleación de 17 pulgadas, alarma, etc.

La terminación VXL incluye el paquete cromado exterior completo, techo solar eléctrico, suspensión pilotada, diferencial trasero LSD Torsen (sólo 5 puertas), asientos delanteros eléctricos y térmicos, control de crucero adaptativo, SmartBeam, lector de señales de tráfico, sensor de parking delantero, alerta de cambio de carril, doble cierre, faros LED, llantas de 19 pulgadas, aviso pre-colisión, frenada automática en ciudad, sensor de luz y lluvia, espejo interior fotosensible, etc.

Por último, el nivel Limited añade también el tapizado en piel, detector de objetos en ángulo muerto y en maniobras de marcha atrás, asiento del conductor con memoria, paquete maletero, sistema de visión 360º, sistema de entretenimiento en plazas traseras, sistema Crawl Control, suspensión variable adaptativa, sistema de selección multiterreno MTS, etc.

El Toyota Safety Sense incluye diversos sistemas de seguridad y asistencias que incluyen el sistema de frenada de emergencia en ciudad con detección de peatones, el control de crucero adaptativo, el reconocimiento de señales de tráfico, el avisador de cambio involuntario de carril y el asistente de cambio entre luces cortas y largas.

Los precios recomendados para España de toda la gama del Toyota Land Cruiser sin promociones ni descuentos son los siguientes:

Motor GX VX VXL Limited
2.8D 177 CV 6MT 3p 38.800€ 43.500€
2.8D 177 CV 6AT 3p 48.850€ 51.050€
2.8D 177 CV 6MT 5p 43.500€ 49.400€
2.8D 177 CV 6AT 5p 53.100€ 62.900€ 70.000€

  • Capacidades fuera del asfalto, siendo uno de los pocos todoterrenos de pura cepa que quedan en el mercado.
  • Calidad en el habitáculo mejorada, con un diseño actualizado y mejores ajustes que se perciben tanto al tacto como a la vista. Aun así, cuesta definirlo como un modelo premium.
  • Gran comodidad a bordo dentro y fuera del asfalto, junto con muchas posibilidades de equipamiento.
  • Tercera fila de asientos bastante generosa y con muchas comodidades (luz, salidas de ventilación, apoyabrazos…). Posibilidad de que tres adultos viajen cómodamente en la segunda fila de asientos, con ajuste longitudinal y de respaldo.

  • Gama mecánica muy escasa, sólo hay disponible una motorización que puedes elegir asociada al cambio manual o automático de seis relaciones.
  • El cambio automático de seis relaciones no es todo lo bueno que debería y no lo recomendaría si acostumbras a circular fuera del asfalto.
  • Precio de partida elevado debido a su enfoque premium, lo que le aleja del alcance de muchos usuarios, aunque es cierto que la marca ofrece el sistema Pay per Drive.
  • El sistema multimedia ha mejorado, pero es una pena que no cuente con una mayor fluidez y mejores gráficos, ya que sus cámaras son muy útiles a la hora de maniobrar.
  • Las plazas traseras son ligeramente más complicadas de montar que en otros modelos y no hay huevo para dejar la bandeja que cubre el maletero.

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