¿Qué es Alpine, el futuro equipo de Alonso en la F1?

Jesús Balseiro

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Fernando Alonso no será piloto de Renault, sino de Alpine, cuando regrese a la Fórmula 1 en 2021. El fabricante francés decidió reforzar su marca de deportivos y a partir de la próxima campaña bautizará a la escudería de Enstone, como anunciaron durante el GP de Italia. No habrá más cambios, aparte del nombre, la estética y ciertas decisiones relativas al márketing, en esta estructura de competición que dirige Cyril Abiteboul. El coche que pilotará será azul, blanco y rojo, los colores de la bandera francesa, aunque en el plano cenital la librea tendrá un guiño para Gran Bretaña, donde estará la sede.

Alpine fue un fabricante francés de automóviles deportivos fundado en 1955 por Jean Rédélé y adquirido por Renault en 1973, que dejó de producir sus propios vehículos en 1995 y que en los últimos años han tratado de reactivar. Recientemente han fabricado en sus instalaciones los modelos Sport de Renault. Nunca han competido en Fórmula 1 bajo esa marca, si bien hubo un par de proyectos frustrados como el Alpine Renault A500. Su presencia en el automovilismo está relacionada con las 24 Horas de Le Mans y otras carreras de Resistencia. Y, sobre todo, con los rallys con un Mundial de constructores en 1973, el primero, y el modelo A110 como emblema histórico de triunfos en Montecarlo, Acrópolis, Marruecos, San Remo o Córcega.

En la actualidad, Alpine sólo fabrica bajo su propia marca el actualizado A110 en diferentes versiones (Pure, Légende, S, GT). Se trata de un súper deportivo cuyo precio ronda los 60.000 euros con 292 CV de potencia. El propio Fernando, por su parte, recibió uno como flamante coche de empresa, se lo entregó el director de márketing, Bruce Pillard. Luca de Meo, CEO del Grupo Renault desde julio de 2020, exponía en este medio sus planes para la relanzada marca: «El A110 está completamente infravalorado comercialmente y tiene potencial para desarrollarse de varias formas. Porsche ha sido una marca monoproducto durante muchas décadas con el 911, luego llegaron los Cayenne, Cayman y demás. Hay que ser pacientes, pero tenemos un producto y habrá contactos con las versiones Alpine de otros modelos Renault».

«Queremos utilizar la F1 como plataforma para desarrollar la marca de Alpine y para generar un ecosistema alrededor de nuestro programa, como la división de ingeniería o la fabricación de otros coches de competición. Creo que la F1 debe ser un campeonato de constructores con marcas que hagan a la gente soñar. Con una conexión directa que el cliente pueda tocar en la calle, correr los domingos y vender el lunes. Miramos a Ferrari, Mercedes, Williams, Aston Martin. Alpine es bueno para el deporte, necesitamos eso y necesitamos gente y pilotos valientes», expone De Meo. Un gran proyecto, con la F1 como escaparate y con Alonso, como piloto oficial.

M.A. del Pozo

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Historia de Alpine

Jean Rédélé (París, 1922) fue el alma mater del nacimiento y posterior desarrollo de la marca Alpine. El germen hay que ubicarlo en 1946, cuando Rédélé consigue una concesión de la marca Renault en Dieppe (Francia). Pero en la cabeza del joven de 24 años, el concesionario de menor edad de la marca del rombo en la época, rondaba la idea de que el mejor banco de pruebas para los automóviles de producción estaba en la competición. Así que en 1950 se embarca en un proyecto de competición con un Renault 4CV. Veía potencial en aquel coche en el mundo de los rallys y como resultado gana el Rally de Dieppe en su segundo intento y queda cuarto en el Rally de Montecarlo de 1951.

Los años posteriores siguieron plagados de éxitos deportivos para Rédélé: la Mille Miglia , las 24 Horas de Le Mans (ambas en su categoría) y diversos campeonatos por las retorcidas y peligrosas carreteras de los Alpes como el Critérium de los Alpes y el Lieja-Roma-Lieja. La última carrera del piloto y empresario francés con aquel 4CV preparado por Giovanni Michelotti fue las 12 Horas de Sebring de 1955. Un accidente en la segunda vuelta acabó con la historia de éxitos del Renault 4CV en la competición a manos de Rédélé.

Rédélé pensó entonces en un nuevo impulso para su negocio: iba a producir sus propios vehículos tras sus éxitos en el motorsport. Así nace la marca Alpine, nombre elegido por sus éxitos en las carreras de los Alpes. El primer coche es el Alpine A106: Un coupé de dos puertas basado en el chasis del 4CV, carrocería de fibra de vidrio y un motor trasero de 43 CV para mover los 540 kilos de peso en vacío del coche. En 1960 le sucedería el Alpine A108, que pasó del motor del 4CV al del Dauphine Gordini y en 1961 llegaría la evolución del A110 sobre la base del Renault 8.

A pesar de seguir con su exitoso modelo de negocio de la producción, Rédélé continuó con sus ojos en el mundo de la competición. Con el A110 llegaron éxitos de prestigio en los tramos como el Rally de San Remo, Rally Acrópolis, Rally de Montecarlo, Rally de Portugal o Rally de Córcega, entre otros entre los años 1970 y 1973, este último año llevándose el título de constructores cuando aún no se disputaba el de pilotos. Los rallys se unían así a la disciplina de los circuitos donde Alpine se llevó siete victorias de clase en las 24 Horas de Le Mans desde 1964, encontrando el colofón en el programa de resistencia con la victoria absoluta en la edición de 1978 con el A442, diseñado y construido por Alpine y financiado por Renault, ya que las divisiones de competición de ambas marcas fusionaron esfuerzos en 1976. Tras el triunfo de 1978 Alpine anuncia el fin de su programa de resistencia para centrar su energía en la Fórmula 1, año en el que Rédélé deja la sociedad.

La actividad de Alpine fue disminuyendo paulatinamente, a la vez que el control de Renault y Renault Sport aumentaba en las sedes que creó y desarrolló Rédélé. Con el A610 llega el último coche de producción de la factoría de Dieppe ya bajo propiedad de Renault. Los números de ventas no fueron los esperados y en 1995 se cancela su fabricación.

En 2012, coincidiendo con el 50 aniversario del A110, Alpine vuelve a la actividad con el prototipo A110-50 Concept, creado en colaboración con Caterham. En 1960, para conmemorar el 60 aniversario, la marca anuncia el Caterham Alpine Celebration. En 2013 y bajo diversos acuerdos Renault entre en la resistencia en la categoría LMP2 y renombra algunos de sus automóviles como Alpine (Oreca y Signatech). Y en un intento de relanzar su marca, Renault anunció en septiembre de 2020 que su equipo pasará a llamarse Alpine F1 Team. También se ha confirmado la presencia de Renault en la resistencia de 2021 bajo el nombre Alpine Endurance Team, con los prototipos LMP1 construido por Signatech, su socio actual en LMP2. Respecto a los Hypercars del futuro, Renault no tiene una decisión aún tomada.

Pipo López

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Una leyenda de los rallys

Hablar de Alpine es hablar de rallys. Aunque la firma de vehículos deportivos ha competido en otras disciplinas, su leyenda se forjó en los tramos cronometrados de los años setenta. Inauguraron el palmarés del Campeonato del Mundo con el primer título de constructores conseguido en 1973, y escribieron páginas de oro en la historia de la especialidad con sus triunfos.

El Alpine A110, conocido como ‘Berlinette’, era un vehículo deportivo equipado con motores Renault adelantado a su época por su conjunción de ligereza y potencia, y su agresiva línea. Irrumpió en los rallys en los sesenta, aunque fue en los setenta cuando alcanzó su cenit en los tramos cronometrados. La primera gran campanada se firmó en el Rally de Montecarlo de 1971, en el que los modelos franceses lograron un triplete encabezado por Ove Andersson, el sueco que ofreció a Carlos Sainz su primera temporada completa en el Mundial.

Una hazaña que los Alpine repitieron en 1973, esta vez encabezados por Jean-Claude Andruet, con Andersson esta vez secundándole con un copiloto de lujo: Jean Todt, el actual presidente de la Federación Internacional de Automovilismo. Pero no fue sólo en el Principado donde las ‘Berlinette’ sellaron sus visitas con triunfos. Dejaron su impronta en los duros caminos del Rally Acrópolis griego en 1971 con Andersson y en 1973 con Jean-Luc Thérier, que ese mismo año también ganó en Portugal y Sanremo. Bernard Darniche fue el encargado de llevarlo a lo más alto del podio en Marruecos y Jean-Pierre Nicolas en el Tour de Córcega.

Los Alpine, además del título mundial de 1973, sellaron 6 triunfos en el Campeonato del Mundo en el que inauguraron el marcador. Pero sus gestas fueron más allá de la categoría máxima, con importantes triunfos en muchos otros certámenes. En España lograron dos victorias consecutivas en el Rally RACE en 1970 y 1971 con Nicolas, y tres títulos nacionales, dos con Bernard Tramont en 1967 y 1968, y el tercero con Lucas Sainz, el que fuera guitarrista del grupo Los Pekenikes, en 1971.


Jean-Luc Thérier con el A110

Una dilatada historia que tras un paréntesis ha vuelto a latir. Alpine regresa el año próximo al Rally de Montecarlo con el modelo actual, el coche que Fernando Alonso utiliza para desplazarse. Será François Delecour, uno de los pilotos franceses más destacados, el que vuelva a pilotar un Alpine en los tramos de los Alpes justo cuando se cumple el sesenta aniversario del primer triplete de la firma en la cita monegasca.

Víctor Serrano

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La Resistencia y su victoria más importante

Con sus numerosos éxitos cosechados en los rallys, Alpine estaba preparado para dar el siguiente paso en la competición automovilística, y lo iban a dar con gran ambición. Porque su próximo reto pasó a ser la Resistencia y, dentro de ella, el trofeo más codiciado, el de las 24 Horas de Le Mans. Para alcanzar tal objetivo, comenzó una sólida relación que dura hasta nuestros días con Renault. Ambas marcas empezaron a trabajar juntos en 1971 y cada vez lo hicieron de forma más estrecha, hasta que cinco años después la del rombo compró Alpine. Era el nacimiento de Renault Sport.

Así, juntos, como un único fabricante, se centraron en evolucionar su prototipo de carreras para ir al asalto de Le Mans. A partir de los A440 y A441 con los que Alpine había empezado su andadura en la Resistencia logrando algunas victorias, crearon el A442, un modelo que incorporaba un turbo como mayor novedad y que llegó a elevar la potencia a más de 500 CV. Con él disputaron las ediciones de 1976 y 1977 que no consiguieron acabar, pero hicieron la pole en ambas con Jean-Pierre Jabouille y la vuelta rápida en la primera, por lo que su coche era rápido.

Iban por el buen camino… y no tardarían en confirmarlo. Tras verse tan competitivos en los dos años previos, echaron el todo por el todo para la carrera de 1978 a la que se presentaron con tres prototipos diferentes: el A442A, el A442B y el A443. Todas las horas de pruebas en pistas de aeropuertos y de trabajo en su departamento de motores dieron sus frutos ese año y se convirtieron en los mayores rivales de Porsche, a los que habían visto ganar en sus dos anteriores participaciones. Esta vez les tocó a ellos cuando Didier Pironi y Jean-Pierre Jaussaud llevaron al A442B a la gloria en La Sarthe.

Aquella fue, y es, la victoria más importante en la historia de Alpine en el automovilismo y marcó un antes y un después porque, una vez que la obtuvieron, Renault Sport se dedicó por completo a la Fórmula 1. No sería hasta 2013 cuando la marca de deportivos francesa volvería a la disciplina de la mano de su actual socio, Signatech, para correr y ganar las European Le Mans Series en la categoría LMP2 ese año y también en 2014. Su regreso fue tan exitoso que no dudaron en desembarcar en el WEC, en la misma clase, ya en el 2015.

El Signatech Alpine Matmut pilotado por Gibson en las 4 H0ras de Silverstone de 2019.
Tim Hearn

Desde entonces, han vuelto a ganar tres veces en Le Mans (2016, 18 y 19) y a levantar el título del Mundial de Resistencia en dos ocasiones, pero ninguna en la categoría principal, algo que están dispuestos a cambiar a partir del año que viene. Porque la estrategia en competición que ha llevado Luca de Meo, el nuevo CEO, a la compañía incluye, además del equipo de F1, el ascenso a LMP1, la clase principal del WEC donde intentarán hacerse un hueco entre los mejores con la llegada de la nueva regulación en 2022 para intentar repetir su victoria más legendaria.

Raúl Romojaro

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Fernando Alonso ya conduce un Alpine

Fernando Alonso no ha tenido que esperar al año próximo para saber cómo se siente al volante de un Alpine. Será muy diferente cuando se ponga a los mandos del monoplaza de Fórmula 1 propulsado por Renault de su nueva escudería, pero de momento ya tiene en el garaje de su casa la versión de calle más potente de la marca francesa.


Alonso junto al Alpine A110 S

El pasado mes de septiembre, Bruce Pillard, director de márketing de Alpine, entregó al asturiano en su pista de kárting de Oviedo una unidad del A110 S, la variante tope de gama dentro de la oferta de la marca. Al igual que sus hermanos, se trata de un coupé de dimensiones compactas, diseñado para el máximo disfrute al volante y que en esta versión acentúa el carácter deportivo que define a todas las creaciones de la casa.

No es un automóvil de elevadísima potencia (292 CV), especialmente para lo que acostumbra a manejar Alonso dentro y fuera de las pistas. Sin embargo, su filosofía es la de ofrecer sensaciones muy gratificantes durante la conducción, aunque sin olvidar la polivalencia de un vehículo que debe ser utilizado en el día a día.

Exteriormente, la versión S se diferencia de los otros A110 por pequeños detalles estéticos, las pinzas de freno de color naranja, unas llantas específicas de 18 pulgadas y una altura de la carrocería rebajada. También en su habitáculo se aprecian acabados especiales: costuras en color naranja, asientos deportivos muy ligeros (sólo pesan 13,1 kilos), volante de cuero, pedales de aluminio o acabados de fibra de carbono también en tonos anaranjados…

Puesta a punto especial

En todo caso, en lo que los ingenieros de Alpine han puesto mayor atención a la hora de desarrollar esta versión es su dinamismo, algo que sin duda apreciará de forma muy especial Alonso. La suspensión (muelles y barras) ha sido recalibrada para ofrecer un comportamiento más deportivo y preciso, lo que unido a un centro de gravedad más bajo hace del A110 S un coche realmente rápido en curva.

Se trata de un automóvil muy ligero, con excelentes frenos y unos neumáticos dimensionados para las exigencias de sus conductores. Todo ello sin olvidar que debajo del capó se encuentra un motor de cuatro cilindros y 1,8 litros, que gracias a la sobrealimentación alcanza los 292 CV, que son 40 CV más que los disponibles en las otras versiones de la gama.

Como no podía ser de otro modo, se trata de un coche de tracción trasera, la potencia llega a las ruedas posteriores a través de una caja de cambios automática con doble embrague y siete marchas. Dispone también de un diferencial electrónico en los frenos, que ayuda a que la efectividad en las curvas y a su salida sea total.

Las prestaciones son destacables para un coche de serie, con 260 km/h de velocidad punta y una aceleración de 0 a 100 km/h en sólo 4,4 segundos. Alonso tampoco gastará mucho en gasolina si en algún momento decide realizar una conducción eficiente, ya que el Alpine A110 S homologa un consumo medio de 6,5 litros por cada 100 kilómetros recorridos.

La unidad que Alpine ha facilitado a Fernando Alonso para su uso particular es una edición especial caracterizada por el color azul de la carrocería y que tiene un precio en el mercado español de 71.000 euros.

Ficha técnica

MOTOR

Cilindros: 4 en línea

Combustible: gasolina

Cilindrada: 1.800cc

Potencia: 292 CV a 6.400rpm

Par: 320 Nm a 2.000rpm

Tracción: trasera

Cambio: automático

Marchas: 7

Relación peso/potencia: 3,8 kg/CV

CHASIS

Longitud: 4.180mm

Peso: 1.114 kg

Depósito: 45 l

Suspensiones: dobles triángulos

Frenos delanteros: discos de 320mm

Frenos traseros: discos de 320mm

Neumáticos delanteros: 215/40R18

Neumáticos traseros: 245/40R18

PRESTACIONES

Velocidad: 260 km/h

Aceleración 0-100 km/h: 4,4 sg

Consumo medio: 6,5 l/100 km

Emisiones: 146 g/km CO2

PRECIO

Alpine A 100 S: 71.000 euros

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