Ricciardo rebajó la «increíble» pole de Senna en… 13 segundos

«Aquel día, me dije: ‘Esto es el máximo para mí, no hay hueco para nada más’. Nunca he llegado a sentir eso nunca más. Estaba en otra dimensión. El circuito para mí era un túnel, yo solo estaba corriendo, y ahí me di cuenta de que hago cosas inconscientemente”. Ayrton Senna firmó una «vuelta absolutamente increíble», como dijo Alain Prost, para hacerse con la pole del GP de Mónaco de 1988. 1:23.998 aventajando en 1.427 al segundo clasificado, precisamente el francés que era compañero suyo ese año en McLaren Honda.

30 años después, Daniel Ricciardo batía todos los récords del singular trazado del Principado con un tiempo brutal de 1:10.810. Nada menos que 13.188 mejor que el genio de Sao Paulo. La vuelta de Senna es considerada por muchos de los presentes aquel día en Montecarlo como una de las mayores exhibiciones que se recuerdan en F1. Pocos pensarían ese día que verían a otro coche y otro piloto rodar más de trece segundos más rápido en ese mismo trazado.

¿Qué ha hecho posible ese bestial avance en 30 años? Mayor carga aerodinámica, agarre mecánico, mejoras de eficiencia y de cifras de potencia absoluta, flujo de consumo, neumáticos… son algunas de ellas. Sin olvidar dos de las estrellas de la corona: el sistema híbrido y la aportación de la parte eléctrica de la unidad de potencia desde 2014. Como ejemplo y para demostrar la evolución decir que el Kers, al principio, hacía llegar al cigüeñal del motor el 30% de la energía recuperada. En 2014 era el 85% y en 2016 el 95%. El primer Kers pesaba 107 kilos, el actual 20. Se ha pasado de un elemento de 107 kilos y que recuperaba el 30% de energía cinética a uno que pesa 20 y recupera el 95%. 

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