Ricciardo resucita a McLaren en la madre de todos los dramas

Quien ríe el último, ríe mejor. Y nadie en esta parrilla ríe mejor que Daniel Ricciardo, que devolvió la gloria a McLaren en Monza con una victoria apabullante consolidada sobre la salida. Se hablará del triunfo que resucita a un grande como el australiano, ganador de ocho grandes premios y campeón sin corona de la Fórmula 1. Se hablará del doblete de un fabricante histórico, el de Woking, con Norris en la segunda posición. Pero se hablará mucho, mucho más y durante mucho, mucho tiempo del segundo accidente que protagonizan Verstappen y Hamilton, un choque de trenes que mandó a ambos a la grava y que vuelve a elevar la tensión en la lucha por el título hasta niveles inimaginables hace meses.

La victoria no fue ni regalada ni consecuencia del accidente de los ‘gallos’. Al contrario. Ricciardo adelantó a Verstappen bajo los semáforos y se puso a tirar como un ganador de grandes premios, lo que ha sido siempre. Hamilton, que debía arreglar el error en el esprint del sábado, fue a por Lando en esa arrancada sin suerte y se mantuvo a la contra. Tras ellos, Giovinazzi se chocaba (y tocaba a Sainz), regresaba con daños en el alerón y, sancionado, se iba al fondo del pelotón. Hubo un coche de seguridad virtual que no alteró en nada la situación.

McLaren abrió hueco y tomó la iniciativa. Paró a Ricciardo antes que nadie para evitar un posible undercut, fue en la vuelta 23, sin incidencias, para montar la goma dura y de ahí, hasta el final. Red Bull mandó continuar a Verstappen, pero el neerlandés no tenía ruedas para atacar y debió parar al siguiente paso por meta. Entonces, todo salió mal: los mecánicos tuvieron congelado durante ¡11 segundos! al líder del Mundial porque una tuerca estaba atascada, o eso indicaba el sistema eléctrico. Se relamía Hamilton, que acababa de adelantar en la pista a Lando.

Choque de trenes, episodio dos

Así se desencadenó el mayor drama deportivo que ha vivido la F1 en los años recientes. Hamilton entró al pit-lane para montar unos Pirelli medios y materializar el adelantamiento sobre Verstappen. No fue un pit-stop perfecto, se alargó hasta los cuatro segundos, y cuando Lewis regresó a la pista debía defenderse de Lando, que había parado antes… ¡y de Max! El neerlandés le tiró el coche en la primera variante por el exterior. No había diez centímetros de distancia entre ambos. Aguantó, aguantó, aguantó… y se chocaron. El Red Bull se subió, literalmente, encima del Mercedes. Los comisarios investigan y desde fuera, tiene más culpa Mad Max. Ambos acabaron en la grava y el halo del coche de Hamilton evitó lo peor. Como en Silverstone, los titanes colapsaron juntos. Al contrario que allí, esta vez los dos salieron mal parados. Doble abandono.

Se limpió el estropicio durante un periodo de safety car y se relanzó la carrera con 22 vueltas por delante. La situación era la siguiente: Ricciardo, Leclerc, Norris, Pérez, Sainz y Bottas en cabeza. Lo de Ferrari fue un espejismo, cedieron porque no tienen velocidad punta para hacer felices a sus tifosi. Lando pasó al aguerrido Charles y se marchó para consolidar un doblete histórico de McLaren: primera victoria de Daniel desde Mónaco 2018, primera de Woking desde Brasil 2012. La celebración desde la valla de mecánicos e ingenieros fue emotiva, tanto como el podio. No tanto como el champán que bebieron Lando, Zak Brown y Valtteri utilizando como copa la bota de Daniel.

Remontada de Bottas, sanción para Checo

Tras ellos, Bottas certificaba una remontada de adelantamientos facilísimos, desde el 19º hasta el 3º. Persiguió sin éxito a Checo en la pista, pero el mexicano arrastraba una sanción por adelantar de mala manera a Leclerc y no devolver la posición, así que el finlandés acabó en el podio. A Pérez le sumaron cinco segundos de castigo en la clasificación final y eso permitió a Leclerc auparse hasta el cuarto puesto justo por delante. Sainz no estaba tan cerca y fue sexto en meta. Tras él, ya muy lejos, Stroll, Alonso, Russell y Ocon cerraron los puestos con puntos. Los 30.000 aficionados no vieron ganar a un Ferrari, pero asistieron una carrera que se recordará durante mucho tiempo. Dos colosos acabaron en la lona y un piloto resucitó.

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