Sainz casi lo borda, Alonso salva a Alpine y Max se sale

Fue más intenso y bonito que como terminó, y habrá que quedarse con las sensaciones, además de las tablas de tiempos. Carlos Sainz estuvo delante, luchó con los mejores y sólo cedió en el último intento, que fue el definitivo. Saldrá octavo con el Ferrari, superado en última instancia por los McLaren, cuando había liderado la Q2 y se había desenvuelto como un veterano en su primer gran día con Ferrari. Se sobrepuso a un motor calado en mitad del circuito que pudo dejarle fuera a las primeras de cambio. El puesto en parrilla no ilusiona, pero el cuarto de Leclerc sí. El madrileño puede progresar en la carrera y luchar por el top-5, si todo sale bien.

Delante, en ese último suspiro, se escaparon los que sí aspiraban a partir desde la pole. Gasly, quinto, pareció uno de ellos con un Alpha Tauri extraordinario. Charles plantó al SF21 en segunda línea, no está nada mal recordando las tinieblas de 2020. Pero los Mercedes estuvieron en otro planeta y Max Verstappen, en otra dimensión: pole imponente del Red Bull con casi cuatro décimas de renta sobre Lewis Hamilton y más de medio segundo con respecto a Valtteri Bottas. El holandés es favorito, no hace falta repetirlo más veces. Pero quién lo hubiera dicho hace unos cuantos meses, entre paseos y paseos del equipo de Toto Wolff.

Tras McLaren (Ricciardo pasó a Norris) y Sainz, un viejo conocido que siempre está en Q3. Fernando Alonso estaba acabado por la mañana, oxidado, irreconocible, 15º en los entrenamientos libres. Por la tarde metió al Alpine en Q3, y eso que el coche no puso mucho de su parte, y clasificó noveno por delante del Aston Martin de Stroll. La vida sigue igual, el asturiano por encima de su monoplaza (Ocon cayó en Q1 y partirá 16º). En su caso, el noveno sí es una alegría y tendrá que defenderlo en la carrera. El octavo de Sainz sabe a poco.

Por lo demás, Checo Pérez cedió en Q2 con el Red Bull, nada que no le sucediera a los anteriores compañeros de Verstappen, y Alfa Romeo se estableció como primera fuerza entre los coches de la cola. Ahí se quedan los habituales, Williams y Haas, además de Tsunoda (asustó en la Q1 con un vueltón, pero no hubo más). La decepción del día no fue Alpine, como se presumía, sino Vettel, que se sube al Aston Martin donde aparcó el Ferrari hace un año. Empezará 18º el GP de Bahréin, una carrera que se presupone emocionante en todos los costados de la parrilla.

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