Segundo que vale el liderato

A falta de lo que dicte el óvalo de Indinapolis, el circuito de Barber seguro que ya es uno de los preferidos de Álex Palou. Y si no es de los preferidos seguro que es uno de los que se lleva mejores recuerdos. En 2021 ganó su primera carrera de la IndyCar y este domingo acabó segundo, un puesto que le coloca líder de la general del campeonato. Ganó el del año pasado, pero quiere más. Otro. Y tiene todos los ingredientes para que la cosa funcione. Hay coche, hay estrategia y hay piloto. De los buenos, de los que lee la carrera, de los que tiene claro cuando empujar y cuando guardar. Salía tercero, una amarilla y las primeras paradas le colocaron quinto. Pero en la definitiva lo hizo mejor que nadie, apareció segundo, por detrás O’Ward, vencedor y rival por el título en 2021. Un segundo que sabe a victoria, no hay duda.

No fueron apasionantes las primeras vueltas, más allá de las primeras paradas que buscaban una remontada jugando a pie contrario que no funcionó del todo. El picante lo puso en este acto Grosjean, contra Herta, dos Andretti. Salió victorioso este último a pesar de salirse de la pista en una lucha que seguro que no gustó al dueño del equipo. Salvó el primer stint Palou sin mayores complicaciones que la de perder una plaza desde la tercera que tenía en parrilla. Además, la estrategia parecía favorecer al español y sus compañeros por delante, VeeKay, O’Ward y McLaughlin. Esa era la teoría, porque Callum Ilott aparcó en la grava y la bandera amarilla benefició a pilotos como Herta y Newgarden, con estrategia cambiada que no dejaron escapar la parada gratis y replantearse la carrera.

En la relanzada, como sin querer hacer ruido, Palou se dejó caer otra posición, quinto. Y de la misma manera, sin levantar sospechabas aparecía en los retrovisores del catalán Scott Dixon. Menos sutiles eran Newgarden, el líder al llegar a Barber, y Herta, con prisas ya por escalar. Superado el ecuador de la prueba donde estaba la acción era en los garajes, ajustando consumos y degradaciones, puesto que la última parada se dibujada como casi definitiva para mantener o perder opciones. En la pista seguía Grosjean contra todos, esta vez le tocó a Sato y a Rahal. Pero el francés seguía lejos, fuera del top-10.

Esos cálculos que se hacían en los boxes se trasladaron al circuito. Ganassi dejó a Palou en pista y metió a Dixon, recordemos 5º y 6º. Mientras VeeKay y O’Ward se las tenían tiesas, como Dixon y McLaughlin, Palou volaba y entró dos vueltas más tarde que todos, puso duros y apareció segundo, detrás de O’Ward pero por delante del neerlandés. Un negocio redondo, entró quinto y salió segundo. Justo al contrario que el Penske de McLaughlin, que entró con seis segundos de ventaja sobre Palou y regresó detrás.

Quedaban poco más de un tercio de la carrera, pero las posiciones ya dejaban al campeón como nuevo líder del campeonato y a McLaughlin desconcertado, cayendo al sexto puesto, presionado por parte de Herta, renacido, remontando y volviendo a caer por un inoportuno trompo. Finalmente ganó el McLaren de O’Ward, principal rival en 2021 por el título de Palou, segundo en Barber, pero líder del campeonato por tres puntos. Son pocos, pero la templanza y la regularidad de Palou en este inicio de campeonato, tres podios en cuatro carreras valen mucho más que eso. Pueden valer incluso un campeonato. Otro.

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