Si compras un coche de segunda mano, esto es lo que se romperá

Al comprar un coche usado nunca se tiene la certeza de su verdadero estado. El kilometraje, el tipo de uso al que se haya visto sometido y los cuidados de mantenimiento introducen un factor aleatorio en la adquisición que no existe en el mercado de los nuevos.

La empresa multinacional CarGarantie, especializada en extender la garantía de los vehículos de ocasión, ha estudiado más de un millón de casos de avería, tanto de coches nuevos como usados, para saber cuándo se producen, cuáles son las más frecuentes y también las que son más caras de reparar.

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Más pronto que tarde

Después de la adquisición y cruzar los dedos para que le salga bueno, el nuevo propietario del coche usado siempre suele hacer cábalas de cuanto le durará funcionando correctamente, antes de que le surja una temida avería.

Según el estudio, en la mayoría de los casos no tendrán que esperar demasiado, puesto que es durante los primeros 5.000 kilómetros después de adquirir el vehículo cuando suelen aparecer. En concreto, el análisis revela que casi la tercera parte de los problemas (29%) surgen al poco tiempo de la compra. Después, la incidencia de averías baja paulatinamente al 20,6% (antes de 10.000 kilómetros recorridos), 14,5% (15.000), 9,7% (20.000) y 6,8 (25.000) para volver a aumentar hasta 19,4% a partir de este último kilometraje.

¿Y qué es lo que más se estropea?

Según los datos estadísticos, el principal responsable de que un coche de ocasión se averíe es el sistema de alimentación (19,7%), que también incluye al turbocompresor, seguido muy de cerca por el eléctrico (18,3%). Otras averías frecuentes en estos casos son las que sufre el propio motor (10,7%), casi las mismas que generan las piezas electrónicas destinadas a la comodidad de los ocupantes como la calefacción, limpiaparabrisas, navegadores…(10,3%).

Pero no son las únicas causas de que el coche tenga que visitar el taller. El sistema de refrigeración del motor también puede generar problemas (8,6%), además del resto de los diversos componentes como el climatizador (7,7%), caja de cambios (5,6%), escape (3,6%), transmisión (3,5%), frenos (3,2%), elementos de seguridad de los ocupantes como airbags o cinturones (2,6%), dirección (2,1%), carrocería e interior (1,8%) y chasis (1,2%). Y los elementos que menos se deterioran son el diferencial (0,6%) y el sistema de regulación dinámica del coche, que engloba el ABS, ASR y ESP (0,4%).

Las reparaciones más caras 

No todas las reparaciones cuestan lo mismo y, dependiendo de los componentes afectados, la factura puede subir mucho. Según el reparto de los costes de reparación de los vehículos usados, lo más caro es el motor (23,6%), seguido por el sistema de alimentación con el turbo incluido (18,8%), caja de cambios (11,8%), instalación eléctrica (10,5%), climatización (7,1%), electrónica para la comodidad (5,7%), refrigeración (5,5%), dirección (3,0%), escape (3,0%), transmisión (3,0%), frenos (1,9%), protección de los ocupantes (1,8%), diferencial (1,4%), carrocería e interiores (1,2%), chasis (0,9%) y regulación dinámica del vehículo (0,5%).

Y otra conclusión del estudio es que el coste de las reparaciones no deja de aumentar considerablemente cada año y que esta tendencia continuará al alza por el progresivo incremento de precio de las piezas de repuesto y la incorporación de nuevas tecnologías, más costosas.

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