Un Audi del que estar orgulloso

¿Se puede estar orgulloso de un Dakar en el que acabas a tres horas y media del ganador? Se puede. Por supuesto, no hace falta decir que está lejos de ser lo ideal y de las ambiciones de un tres veces ganador en el desierto como Carlos Sainz, pero hay motivos para estarlo y, de igual manera, para mirar al futuro con optimismo. Superado el revés inicial que se llevó por lo que consideró, como tantos otros, un error del roadbook del que ya se ha hablado suficiente, el madrileño se ha encontrado con un Audi híbrido que ha superado sus expectativas.

El equipo de los cuatro aros llegaba con las dudas lógicas de quien se estrena en una gran cita sin haber competido antes, como el que va al baile de graduación nada más que habiendo ensayado delante de un espejo en casa. Te expones al fracaso. Por eso lo que se han encontrado sobre el terreno les deja conclusiones tan positivas. Porque, una vez dejado atrás el bache en el que se les rompían los amortiguadores a menudo, lo que solucionaron con el envío de nuevas piezas el día de descanso que funcionaron, hubo más buenas noticias que malas.

Un balance de cuatro victorias, dos de Sainz (la primera y más histórica, y la de la etapa más difícil) y una para cada uno de sus compañeros Peterhansel y Ekstrom, es sobresaliente para un equipo debutante. Si el RS Q e-tron es capaz de rendir así en su primer año, que no podrá hacer en un segundo cuando seguro que habrán trabajado en una de sus principales tareas pendientes y en la que más encima estará el madrileño, rebajar todo lo posible los 200 kilos extra que le sobran. No hay dietas milagros, pero sí efectivas.

La perspectiva de Lucas Cruz

La misma valoración «positiva» del proyecto que hizo Carlos con el paso de los días, la hace su mano derecha, Lucas Cruz. «Es el primer año de un proyecto nuevo y los tres coches acaban, es para estar contentos, sobre todo por lo que hemos aprendido en estos doce días de carrera. Se pueden sacar buenas conclusiones del estado en el que se encuentra el coche y en que línea tenemos que seguir trabajando», analizaba el copiloto del Audi 202 con la prensa española al término de la etapa final del Dakar.

El catalán celebra la cosecha de victorias, pero también le da una importancia relativa porque apunta a lo más alto: «Lo que tienes que hacer es llegar al final y ganar. La estadística dice que el que gana más especiales no es el que gana el Dakar, tenemos que aplicarnos un poco esto y utilizarlo para un futuro». Esa es la mentalidad con la que tendrán que afrontar el próximo reto en el que ambos ya empiezan a pensar: «Un año más y quedan muy pocos días para empezar a trabajar en el objetivo de 2023». De momento, han levantado unos buenos cimientos.

Deja un comentario