Un incordio para Verstappen

Hay focos sobre todos los fichajes de la temporada 2021 en la Fórmula 1. El Ferrari de Sainz, el Alpine de Alonso, el McLaren de Ricciardo… pero el único que aspira a ganar carreras desde el GP de Bahréin que inaugura la temporada el 28 de marzo es Sergio Pérez, con el Red Bull. El mexicano, que hoy cumple 31 años, salió ileso de un intercambio de golpes muy duro en 2020: se perdió dos grandes premios por culpa del COVID-19 y le despidieron de Racing Point para hacer sitio a Vettel. Se repuso con un inolvidable triunfo en el GP de Sakhir más el fichaje, a última hora, para ser compañero de Max Verstappen a partir de ahora, firmó por una temporada. Saldo más que positivo.

A Checo le llega su segunda oportunidad en un grande. Tuvo la primera en 2013, quizás demasiado pronto, tras despuntar con podios en Sauber. Pero ni aquel McLaren estuvo a la altura ni el piloto tenía la experiencia necesaria para aprovecharlo. Ahora se sube al Red Bull con 191 grandes premios a sus espaldas, una victoria y diez podios, arropado por su mánager Luis Álvarez y su fisio Xavi Martos, un núcleo irreductible que se sobrepuso al entorno hostil de Racing Point y la familia Stroll con las mejores actuaciones que se le recuerdan a Pérez.

Pero no será llegar y triunfar, esto no es Mercedes. De Red Bull han salido malparados Gasly o Albon en los años recientes, incluso Ricciardo se marchó en cuanto tuvo la ocasión para respirar aire fuera de la ‘atmósfera Verstappen’. El neerlandés, de 23 años, es la piedra angular del proyecto y en él confían ciegamente Helmut Marko, hombre fuerte de la bebida, y Christian Horner, jefe de la escudería. Se dice que tiene la estrategia prioritaria por contrato y ha aventajado en medio segundo cómodo por vuelta a dos sus últimos compañeros de equipo, escuderos definidos. Aunque ninguno tenía el bagaje de Checo.

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Sergio Pérez, durante su visita a la fábrica de Red Bull.
Mark Thompson / Getty Images

«Tengo talento para estar con Verstappen»

«Es un reto importante estar al lado de Max, es quizás el más rápido de esta parrilla y tiene mucha experiencia. Pero creo que tengo experiencia y talento para estar a su altura y llevar el equipo hacia adelante», opina Pérez, que la semana pasada visitó por primera vez la fábrica de Milton Keynes: «Al llegar te das cuenta de por qué tienen tanto éxito, tenemos un paquete para luchar por victorias cada fin de semana más un gran equipo que con agilidad puede mejorar el coche según tus comentarios, eso es algo nuevo para mí. En otros equipos en los que he estado todo tardaba más, aquí el ‘feedback’ se traslada al coche en la siguiente carrera».

Una confesión: «De todos los equipos de F1, nunca se me pasó por la cabeza que podría llegar a Red Bull porque tienen su academia de pilotos jóvenes. Llegar desde fuera y que confíen en mí es especial, y estoy muy agradecido y motivado». Y es cierto, Checo no encaja en el piloto ‘tipo’ de Marko. Incluso Verstappen votó por Nico Hulkenberg cuando ya era evidente que Albon no daba el nivel. Pero, por primera vez, la directiva no elige escuchando a su estrella y hacen una excepción fuera del programa de jóvenes. Contra la peor referencia posible y en un periodo complicado también para Red Bull (deben fabricar su propio motor o buscar otro suministrador en 2022 ante la salida de Honda), pero este 2021 puede ser el año de Checo Pérez.

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