Una semana de radares en la carretera y nuevos límites en la ciudad

En las calles se circulará más despacio y la DGT prestará más atención a las carreteras: arranca la semana de la velocidad. Al mismo tiempo que cambian los límites máximos urbanos, en vigor desde el 11 de mayo, la Dirección General de Tráfico empieza una campaña de vigilancia específica para controlar los excesos con el acelerador, que originan más percances que el alcohol y las drogas.

En 2019, último año con cifras consolidadas, estuvieron presentes en el 23% de los accidentes mortales: más de 300 personas fallecieron en siniestros en los que la velocidad era uno de los factores concurrentes. Solo las distracciones causan más víctimas en el asfalto.

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Hasta el 16 de mayo, la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil y las policías autonómicas controlarán especialmente aquellos tramos de riesgo asociado a la velocidad” y los puntos de la red donde existe un elevado índice de siniestralidad”. Los controles se anunciarán tanto con paneles electrónicos (en autopistas y autovías) como con señalización específica (en vías secundarias).

La campaña de Tráfico arrojará probablemente datos muy significativos, ya que se produce en circunstancias similares a la realizada el año pasado entre el 21 de junio y el 8 de julio, recién concluido el primer estado de alarma. En ese periodo, la DGT percibió que el número de conductores que circulaban con exceso de velocidad [aumentó] un 30% respecto a los que lo excedían en febrero”.

Nuevos límites en ciudad

Los controles en carretera coincidirán con la entrada en vigor de los nuevos límites de velocidad en zona urbana: en una gran mayoría de calles, aquellas con un único carril por sentido de circulación, se establece una velocidad máxima de 30 km/h. Estas representan, según cálculos de la DGT y en función de cada ciudad, entre un 60% y un 70% del callejero. Habrá otro dos límites genéricos: 20 km/h para las calles con la calzada y la acera al mismo nivel y 50 km/h para vías con dos o más carriles por sentido de circulación.

Esta nueva medida, que tiene el respaldo de los ayuntamientos, permitirá reducir en un 80% el riesgo de fallecer como consecuencia de un atropello. Se trata además de una medida necesaria –dice la DGT– a la vista de que el 82% de los fallecidos en ciudades en 2019 fueron usuarios vulnerables, es decir, peatones, ciclistas y motoristas”.

A 70 km/h en vías secundarias

Las políticas europeas de seguridad vial apuestan por una reducción de la velocidad como uno de los pasos fundamentales –otro es el uso de las ayudas a la conducción, algunas obligatorias– para cumplir el objetivo Vision Zero, esto es, la reducción a cero de las muertes en siniestros viales en 2050.

Uno de los argumentos más citados es el Modelo Potencial, propuesto por el experto en seguridad vial sueco Göran Nilsson: un aumento del 1% en la velocidad eleva un 2% la frecuencia de accidentes con víctimas, un 3% los percances graves y un 4% los mortales.

En la nota que anuncia la campaña de esta semana, la DGT menciona también el apoyo de la Organización Mundial de la Salud y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico al llamado Sistema Seguro, que recomienda establecer los límites de velocidad considerando las fuerzas que el cuerpo humano puede tolerar”.

Así, se recomienda un máximo de 30 km/h en zonas urbanas (por la convivencia de coches y usuarios vulnerables) y de 50 km/h en zonas con riesgo de choque lateral (en las intersecciones). Además, cita Tráfico, “en las carreteras convencionales sin separación física de carriles y para reducir el riesgo de colisiones frontales el límite apropiado debería ser de 70 km/h”.

Distancia de frenado

Cuando un conductor detecta la necesidad de frenar, tarda –de media– algo más de siete décimas de segundo en pisar el pedal: si circula a 50 km/h, en ese tiempo recorre unos 14 metros y en total unos 30 antes de detener el vehículo por completo; yendo a 30 km/h, las distancias se reducen a 9 y 14 metros, respectivamente. Además de que se necesita menos tiempo para frenar, un posible impacto contra un usuario vulnerable se produciría a mucha menos velocidad y, por tanto, tendría consecuencias menos graves. La DGT recuerda que el riesgo de muerte para un peatón se reduce un 75% cuando el conductor viaja a 40 km/h en lugar de a 50 km/h, y en más del 90% si va a 30.

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